Una investigación de 150 instituciones financieras revela costos operativos elevados, pérdida de clientes y errores que obstaculizan las transferencias.
Los pagos internacionales fallidos generan pérdidas millonarias para las instituciones financieras, afectan su relación con los clientes y obligan a destinar recursos a corregir operaciones que podrían procesarse automáticamente. Tres de cada cuatro entidades consultadas en una investigación global reportan pérdidas de hasta 5 millones de dólares anuales en ingresos provenientes de clientes debido a estas fallas.
El estudio True Impact of Failed Payments 2026, elaborado por Datos Insights para LexisNexis Risk Solutions y difundido el 7 de octubre, examinó las respuestas de 150 ejecutivos responsables de pagos en instituciones financieras de distintas regiones. Sus resultados muestran que los errores en las transferencias transfronterizas representan un costo que va más allá de las comisiones: consumen tiempo, requieren intervención humana y pueden provocar que los clientes cambien de proveedor financiero.
El 37% de las instituciones consultadas calcula que cada pago fallido o retrasado le cuesta más de 20 dólares. Sin embargo, las comisiones que recuperan por estas operaciones suelen ubicarse entre 11 y 15 dólares, por lo que una parte del gasto permanece a cargo de la propia entidad.
Los errores comienzan con los datos bancarios
Una parte considerable de las fallas tiene su origen en información incorrecta o incompleta. Según la investigación, los datos erróneos del beneficiario explican el 21% de los pagos fallidos, mientras que los problemas con los números de cuenta representan alrededor del 15%. Otro porcentaje similar corresponde a información bancaria equivocada.
Estas dificultades aumentan cuando una transferencia debe pasar por varias instituciones y sistemas de compensación en distintos países. Una inconsistencia en el nombre del destinatario, el número de cuenta o la identificación del banco puede provocar revisiones adicionales, retrasos o el rechazo de la operación.
Vijay Nagarajan, director de planeación de mercado para eficiencia de pagos en LexisNexis Risk Solutions, señaló que muchas de estas fallas pueden evitarse mediante mejores mecanismos de validación desde el momento en que se solicita una transferencia.
“Esos pagos fallidos provocan pérdidas financieras, fricciones con los clientes y trabajo operativo adicional. La parte positiva es que muchos son evitables”, explicó el directivo.
El problema también afecta a empresas que dependen de recibir dinero del extranjero o de pagar oportunamente a proveedores internacionales. Una transferencia retenida puede retrasar la disponibilidad de recursos, complicar la conciliación contable y obligar a realizar gestiones adicionales con las instituciones participantes.
Hasta 2.2 millones de dólares anuales en costos
La investigación examinó el procesamiento directo, conocido como Straight-Through Processing (STP), un indicador que mide la proporción de pagos que pueden completarse automáticamente, sin correcciones ni intervención manual.
Sólo el 2% de las instituciones financieras participantes afirma alcanzar niveles cercanos al 100% de procesamiento directo en pagos transfronterizos. Apenas el 9% supera una tasa del 95%, mientras que cuatro de cada cinco entidades manifiestan insatisfacción con sus resultados actuales.
Además, aproximadamente una de cada diez transferencias internacionales falla en el primer intento.
El estudio presenta un ejercicio para dimensionar los costos. Una institución que procesa 10,000 transferencias transfronterizas diarias, con una tasa de automatización del 95%, tendría que intervenir en 500 operaciones cada día.
Si atender cada una cuesta en promedio 12.10 dólares, el gasto ascendería a 6,050 dólares diarios y aproximadamente 2.2 millones de dólares anuales, suponiendo actividad durante los 365 días del año.
La estimación considera operaciones que requieren intervención, aunque no necesariamente todas terminan rechazadas. Tampoco equivale a las pérdidas de ingresos por abandono de clientes, que el estudio identifica por separado.
A estos costos pueden sumarse recursos destinados a equipos operativos, investigación de incidencias, conciliaciones y atención a usuarios.
Los clientes también abandonan a sus bancos
La consecuencia comercial aparece en los resultados de la encuesta. Un tercio de las instituciones financieras reconoce haber perdido entre el 2% y el 5% de sus clientes debido a pagos fallidos. Por otra parte, el 90% considera que alcanzar niveles elevados de procesamiento automático favorece la retención.
Para quienes utilizan transferencias internacionales de manera recurrente, la confiabilidad del servicio puede tener tanto peso como el costo de las comisiones o el tipo de cambio.
Robin LoGiudice, asesor estratégico de Datos Insights, explicó que muchas de las fallas están vinculadas con problemas que pueden identificarse antes de ejecutar la operación, particularmente en los datos del beneficiario, los números de cuenta y la información bancaria.
La investigación encontró que dos de cada cinco instituciones que incorporaron soluciones de validación de datos reportaron mejoras superiores al 25% en sus niveles de procesamiento directo. Se trata de resultados declarados por las propias entidades, no de una garantía de que cualquier sistema producirá el mismo beneficio.
Europa aventaja a América Latina
Los resultados muestran diferencias regionales considerables. En Europa, el 92% de las instituciones reporta tasas de pagos fallidos o retrasados inferiores al 5%. En Asia-Pacífico la proporción alcanza el 77%, mientras que en Norteamérica se ubica en el 69%.
El panorama es menos favorable en otras regiones. Aproximadamente cuatro de cada diez instituciones de Oriente Medio reportan tasas inferiores al 5%. En América Latina la proporción baja al 26% y en África al 19%.
Estas cifras describen el porcentaje de instituciones que mantienen sus fallas o retrasos por debajo de ese umbral, no la proporción de operaciones exitosas en cada región.
El comunicado del estudio señala que la encuesta incluyó 150 ejecutivos de Norteamérica, Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico, aunque también presenta resultados para América Latina y África. Al no publicar un desglose de participantes por país y región, sus porcentajes no permiten determinar cuál es la tasa de fallas de los bancos mexicanos.
Las diferencias pueden estar relacionadas con la fragmentación de las infraestructuras bancarias, los intermediarios que intervienen en las transferencias y las exigencias regulatorias de cada país.
México enfrenta el desafío de los pagos transfronterizos
En México, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), operado por el Banco de México, permite realizar transferencias en pesos entre cuentas de instituciones participantes dentro del país. Las operaciones internacionales siguen rutas distintas, que pueden involucrar bancos corresponsales, conversión de divisas y verificaciones adicionales.
El desempeño del SPEI, por tanto, no puede equipararse directamente con las tasas de fallas en pagos internacionales presentadas por LexisNexis Risk Solutions.
El problema adquiere relevancia para las empresas mexicanas que importan mercancías, pagan servicios en el extranjero o reciben ingresos de compradores internacionales. Los retrasos pueden afectar la disponibilidad del dinero y la programación de pagos, especialmente cuando existen varias instituciones intermediarias.
Una de las respuestas tecnológicas es la norma ISO 20022, que establece un formato común para intercambiar información financiera con datos más estructurados. Su propósito es facilitar que distintas instituciones interpreten correctamente las instrucciones de pago, identifiquen a las partes involucradas y automaticen las verificaciones.
En noviembre de 2025 concluyó el periodo de coexistencia de los antiguos formatos de instrucciones de pago transfronterizas con ISO 20022 en la red de Swift. La organización informó que la adopción del nuevo formato alcanzó aproximadamente el 97% tras esa transición.
Sin embargo, utilizar un estándar común no elimina por sí mismo los errores de captura ni las diferencias entre los sistemas bancarios. Las instituciones también necesitan verificar la información de origen y mantenerla correctamente estructurada durante todo el recorrido de la transferencia.
Los resultados del estudio apuntan a un problema persistente: mientras las operaciones financieras se realizan entre más países, instituciones y monedas, los errores en los datos continúan obligando a corregir manualmente transferencias que deberían procesarse sin interrupciones. Para los bancos mexicanos y sus clientes internacionales, reducir esas fallas puede significar menores costos y mayor certeza sobre cuándo estará disponible el dinero.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es un pago internacional fallido?
Es una transferencia entre países que no puede completarse correctamente. Puede ser rechazada, devuelta o quedar pendiente de corrección por errores en los datos, problemas técnicos o verificaciones bancarias.
¿Cuánto cuesta un pago fallido a un banco?
El 37% de las instituciones consultadas en el estudio de LexisNexis reporta costos superiores a 20 dólares por operación fallida o retrasada. El costo depende del sistema, la institución y las gestiones necesarias para corregirla.
¿Puedo perder mi dinero si falla una transferencia internacional?
Sí puede existir riesgo de pérdida, especialmente si el dinero llega a una cuenta equivocada o hay fraude. Sin embargo, una operación rechazada o retrasada no significa automáticamente que los fondos se hayan perdido. Debe solicitarse al banco el rastreo y la aclaración correspondiente.
¿Los bancos mexicanos tienen el mismo problema?
Los bancos mexicanos también participan en transferencias internacionales sujetas a verificaciones e intermediarios. Sin embargo, el estudio no ofrece una tasa específica y verificable de pagos fallidos para México, por lo que no permite cuantificar su incidencia nacional.
¿Cómo evitar errores al enviar dinero a otro país?
Verifique el nombre del beneficiario, número de cuenta, país de destino y códigos bancarios requeridos, como IBAN o SWIFT/BIC cuando correspondan. Confirme las instrucciones directamente con el destinatario y conserve el comprobante para facilitar cualquier aclaración.
