La película de Álvaro Curiel de Icaza retrata a un compositor itinerante y a su hija adolescente en un viaje marcado por el fracaso y las deudas familiares.
Una camioneta destartalada, algunas canciones y una adolescente con una voz extraordinaria son todo lo que necesita Cosme para continuar recorriendo los caminos de México. Vive de la música, aunque la fama nunca llegó, y ha convertido su precaria existencia en una forma de libertad. Su historia llegará al Festival Internacional de Cine de Morelia 2026 con Cosme, la nueva película escrita, dirigida y producida por Álvaro Curiel de Icaza, que tendrá una función especial el miércoles 21 de octubre.
Protagonizada por Mauricio Pimentel y Abril Manrique, quien debuta en el cine, la cinta sigue a un músico que ha pasado años llevando sus composiciones a ferias, palenques y pequeños escenarios. Lo acompaña su hija Abril, de 15 años, quien interpreta sus canciones y ha crecido entre carreteras, pueblos y presentaciones improvisadas. Ambos sobreviven gracias a ese oficio compartido, aunque la adolescencia de ella comienza a alterar una relación construida prácticamente al margen de cualquier vida convencional.
La película forma parte de la sección Estrenos Mexicanos de la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), que se celebrará del 16 al 25 de octubre. Su presentación está programada para el miércoles 21, a las 21:15 horas, en la Sala 2 de Cinépolis Morelia Centro, con la asistencia prevista del director y varios integrantes del reparto.
Cosme: un viaje entre el fracaso y la paternidad
Cosme ha encontrado en la música una manera de ganarse la vida, pero también un refugio frente a sus responsabilidades y fracasos. Durante siete años ha recorrido los caminos acompañado por Abril, quien pasó buena parte de su infancia entre los espectáculos que ambos montan para conseguir dinero.
La relación entre padre e hija comienza a cambiar cuando él descubre que la niña que siempre lo acompañó está creciendo y necesita construir una vida propia. Abril empieza a observar el mundo con otros ojos, mientras Cosme intenta conservar una existencia que conoce y domina, aunque cada vez resulta menos adecuada para ambos.
Ese conflicto los conduce de regreso al pueblo natal del protagonista. Allí permanecen su hermana, antiguos amores y una historia familiar marcada por abandonos, resentimientos y decisiones que nunca terminaron de resolverse. El retorno obliga a Cosme a enfrentarse con quienes dejó atrás y con una pregunta que ha evitado durante años: qué hizo realmente con su vida y con el talento que alguna vez prometió llevarlo lejos.
La película desarrolla ese reencuentro mediante una comedia negra poblada de personajes ásperos, situaciones absurdas y diálogos que recuperan el humor popular. Entre los reclamos y las disputas familiares aparece una relación especialmente complicada: la de un padre que ama a su hija, pero cuya manera de entender la libertad también ha condicionado el futuro de ella.
Una familia que nunca saldó sus cuentas
El regreso al pueblo permite que la historia incorpore otros personajes y conflictos. Mercedes Hernández interpreta a Elvira, la hermana de Cosme, una mujer que permaneció en su lugar de origen y tuvo que enfrentar responsabilidades que él abandonó. Su reencuentro expone dos maneras opuestas de sobrevivir: mientras uno eligió la carretera y la música, la otra permaneció para sostener a su familia.
Patricia Reyes Spíndola participa en esta historia de tensiones familiares, junto con Aleyda Gallardo, Alejandra Bogue, Eréndira Ibarra, Erando González y Natalia Solián. El reparto reúne intérpretes con trayectorias en el cine, el teatro y la televisión mexicanos, mientras Abril Manrique asume uno de los personajes centrales en su primera experiencia cinematográfica.
La película construye buena parte de sus conflictos alrededor de la memoria y de las distintas versiones que cada integrante de la familia conserva sobre el pasado. Cosme regresa convencido de que todavía puede encontrar un lugar entre los suyos, pero descubre que las personas que abandonó también han construido una historia de la que él estuvo ausente.
El propio Curiel de Icaza ha relacionado ese retorno con el universo literario de Juan Rulfo, particularmente con Pedro Páramo, por la presencia de los fantasmas familiares y las cuentas pendientes que persiguen al protagonista.
Comedia negra filmada en Hidalgo
El rodaje de Cosme se realizó en Acaxochitlán, Hidalgo, durante los últimos meses de 2025. La dirección de fotografía estuvo a cargo de Ariana Romero, con una propuesta visual que utiliza el blanco y negro y, de acuerdo con declaraciones previas del realizador, también incorpora imágenes a color.
Su tratamiento visual y narrativo recupera elementos del cine mexicano clásico, pero los combina con una comedia contemporánea de personajes contradictorios. La película transita entre el realismo cotidiano, el humor negro y una atmósfera cercana a la tradición literaria del realismo mágico.
La estructura concede un lugar destacado a los monólogos, mediante los cuales los personajes expresan frustraciones, recuerdos y reproches que han acumulado durante años. La música, por su parte, funciona como sustento económico, vínculo entre padre e hija y expresión de las aspiraciones que Cosme todavía se resiste a abandonar.
Para Curiel de Icaza, el proyecto tiene además una dimensión personal. El director pertenece a una familia vinculada con la composición musical: es nieto del compositor Gonzalo Curiel e hijo de Francisco Curiel. En entrevistas concedidas durante 2026 ha explicado que encontró en la historia de Cosme una manera de explorar los dilemas de quienes buscan vivir de su trabajo artístico.
Cine independiente fuera de las plataformas
La realización de Cosme también responde al interés del director por recuperar una forma de producción cinematográfica con mayor autonomía creativa. Después de trabajar en proyectos de mayor escala, decidió escribir y producir una historia personal, alejada de los encargos y condicionamientos habituales de las grandes plataformas audiovisuales.
En una entrevista publicada a principios de 2026, el cineasta describió su nueva película como una obra libre y contestataria. También cuestionó las dificultades que atraviesan los profesionales del cine mexicano para conseguir financiamiento y mantener una actividad laboral constante.
Esa preocupación encuentra un reflejo en el personaje principal. Cosme compone canciones y recorre escenarios modestos buscando un reconocimiento que nunca termina de aparecer. La necesidad de sobrevivir ha transformado su vocación artística en un trabajo diario, con escaso dinero y numerosas renuncias.
La película aborda así el conflicto entre la independencia que el músico defiende y las consecuencias que sus decisiones tienen sobre quienes lo rodean. La música le ha permitido permanecer en movimiento, pero también ha servido para aplazar encuentros y responsabilidades.
La presentación de Cosme en Morelia abrirá una nueva etapa para esta producción independiente. El festival confirmó su inclusión entre los estrenos mexicanos de ficción fuera de competencia, mientras que todavía no se ha anunciado una fecha de estreno comercial en las salas del país.
Su llegada al FICM pondrá ante el público una historia sobre los costos personales de perseguir un sueño durante toda la vida y sobre una adolescente que comienza a preguntarse si desea seguir recorriendo el mismo camino que su padre.

