La polémica por los dichos de Nayeli Salvatori reabre el debate sobre el 2-nonenal, el edadismo y el respeto a las personas mayores.
La expresión “olor a viejito” volvió a circular después de que las diputadas poblanas de Morena Nayeli Salvatori y Grace Palomares hicieron comentarios despectivos sobre el olor de los hombres mayores durante el videopodcast Descasadas. El fenómeno corporal al que aludieron puede tener una explicación científica, pero convertirlo en motivo de burla refuerza prejuicios contra las personas adultas mayores.
La controversia comenzó cuando Grace Palomares se refirió a hombres mayores que “huelen como a viejito” y comparó ese aroma con humedad o un baúl. Nayeli Salvatori participó en la conversación y posteriormente ofreció una disculpa. La polémica llevó al cierre de Descasadas, de acuerdo con reportes publicados durante los primeros días de agosto de 2026.
El episodio trasciende el intercambio entre dos figuras públicas. También muestra cómo una característica asociada con el envejecimiento puede emplearse para descalificar, ridiculizar o presentar a las personas mayores como desagradables.
La Organización Mundial de la Salud define el edadismo como los estereotipos, prejuicios y actos discriminatorios dirigidos contra otras personas o contra uno mismo por razones de edad. Se manifiesta en instituciones, relaciones personales y expresiones cotidianas que parecen inofensivas, pero terminan normalizando el menosprecio.
Polémica exhibe contradicción política

Nayeli Salvatori Bojalil es diputada local de Morena por el Distrito 18 de Cholula de Rivadavia, según el directorio de la LXII Legislatura del Congreso de Puebla. No se trata, por tanto, sólo de una creadora de contenido o conductora de programas: ocupa un cargo de representación popular.
Esa condición vuelve más delicados los comentarios. Morena ha colocado los apoyos a las personas adultas mayores entre sus principales banderas sociales y políticas. Por ello, la burla resulta contradictoria con la defensa pública de un sector al que el partido afirma atender.
El señalamiento no implica negar la libertad de expresión ni exigir que las figuras públicas renuncien al humor. El problema aparece cuando la broma reduce a millones de personas a un rasgo físico, las presenta como indeseables y reproduce la idea de que envejecer constituye una degradación.
En México vivían en 2025 alrededor de 17,121,580 personas de 60 años o más, equivalentes al 12.8 % de la población, de acuerdo con datos difundidos por el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores con base en proyecciones demográficas.
Hablar de ellas como un grupo homogéneo que “huele mal” no describe una realidad científica. La edad, el estado de salud, la alimentación, la piel, el entorno, los medicamentos, la ropa y los hábitos personales producen diferencias considerables entre una persona y otra.
Ciencia detrás del olor a viejito
El llamado olor a viejito sí cuenta con una posible explicación química. En 2001, investigadores japoneses analizaron los compuestos volátiles presentes en el olor corporal de personas de entre 26 y 75 años.
El estudio identificó un aldehído denominado 2-nonenal en participantes de 40 años o más. Los autores lo describieron como un compuesto con olor graso y herbáceo cuya presencia tendía a aumentar con la edad.
El 2-nonenal aparece cuando determinados ácidos grasos insaturados presentes en la superficie de la piel sufren procesos de oxidación. El envejecimiento modifica la composición lipídica de la piel y su capacidad para enfrentar el estrés oxidativo, lo cual puede favorecer la formación de ese compuesto.
Sin embargo, el estudio original no concluyó que todas las personas mayores huelan igual ni que el olor comience inevitablemente después de los 40 años. La investigación encontró una asociación en una muestra específica, no una regla universal aplicable a todos los seres humanos.
Tampoco estableció que se trate de un aroma necesariamente repulsivo. La descripción química de un compuesto no equivale a la percepción social que cada cultura construye alrededor de él.
No significa falta de higiene
Relacionar automáticamente el olor con suciedad constituye uno de los principales errores alrededor del tema.
El aroma corporal resulta de la interacción entre secreciones de la piel, bacterias, sudor, alimentación, hormonas, medicamentos, enfermedades, tabaco, ropa, cosméticos y condiciones ambientales. La intensidad y el tipo de olor pueden cambiar incluso entre personas de la misma edad.
El 2-nonenal no funciona como la suciedad que desaparece completamente con un baño. Se genera mediante procesos químicos en los lípidos de la piel, por lo que puede reaparecer aunque la persona mantenga buenos hábitos de aseo.
La vivienda también influye en la percepción. Ropa guardada durante mucho tiempo, humedad, ventilación deficiente, muebles antiguos, ciertos alimentos, perfumes y productos de limpieza pueden mezclarse con el aroma corporal. Parte de lo que popularmente se atribuye a la edad puede proceder del entorno y de asociaciones aprendidas desde la infancia.
Edadismo convertido en entretenimiento
El edadismo no siempre se presenta como una negativa abierta a contratar, atender o escuchar a una persona mayor. Con frecuencia comienza en el lenguaje.
Expresiones como “ya no entiende”, “es de otra época”, “huele a viejo” o “ya está para el asilo” construyen la imagen de que el envejecimiento vuelve a una persona incapaz, desagradable o irrelevante.
La OMS advierte que el edadismo afecta la salud, el bienestar y los derechos humanos. A escala mundial, una de cada dos personas mantiene actitudes edadistas contra los adultos mayores, según los datos resumidos por el organismo.
La discriminación puede provocar aislamiento social, menor autoestima, ansiedad, depresión y barreras para recibir atención médica. Una revisión de estudios cuantitativos encontró una relación consistente entre experiencias de edadismo y menor bienestar psicológico en personas mayores.
Las figuras públicas tienen una responsabilidad adicional porque sus expresiones alcanzan a miles o millones de personas. Cuando una diputada participa en una burla basada en la edad, no habla únicamente como conductora de un programa: también representa a ciudadanos entre los que se encuentran numerosas personas mayores.
El olor a viejito tiene una explicación científica relacionada con el 2-nonenal, pero usarlo para burlarse de adultos mayores fomenta el edadismo.
Envejecer no vuelve iguales a todos
La categoría “adultos mayores” abarca a personas con condiciones muy distintas. Una mujer de 60 años que trabaja y realiza actividad física no necesariamente comparte las mismas circunstancias de un hombre de 90 años con enfermedades crónicas.
La OMS señala que no existe una persona mayor “típica”. Algunas conservan capacidades físicas y mentales similares a las de adultos mucho más jóvenes, mientras otras requieren cuidados importantes. Las diferencias dependen de la herencia, el entorno, los hábitos y las oportunidades acumuladas a lo largo de la vida.
El olor corporal tampoco sigue una línea uniforme. Puede variar por:
- composición de la piel;
- actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas;
- microbiota cutánea;
- alimentación y consumo de alcohol;
- tabaquismo;
- medicamentos;
- diabetes;
- enfermedades renales o hepáticas;
- movilidad reducida;
- frecuencia con la que se cambian y lavan las prendas;
- ventilación y humedad dentro del hogar.
Un cambio repentino, intenso o inusual en el olor corporal merece valoración médica. En esos casos no conviene atribuirlo sin más al envejecimiento.
Burlas injustificadas
Explicar la existencia del 2-nonenal no justifica la burla. La ciencia permite comprender por qué algunas personas pueden desarrollar un aroma característico, pero no convierte ese rasgo en un defecto moral.
El envejecimiento también puede traer canas, arrugas, pérdida de elasticidad en la piel, cambios auditivos o menor masa muscular. Ninguna de esas transformaciones reduce la dignidad de una persona.
La discusión provocada por Nayeli Salvatori y Grace Palomares ofrece una oportunidad para pasar del chiste fácil a la información útil. Sí existe evidencia sobre cambios en el olor corporal asociados con la edad. También existe evidencia de que los prejuicios contra las personas mayores dañan su salud y limitan sus derechos.
La conclusión no consiste en fingir que el cuerpo nunca cambia. Consiste en entender esos cambios sin convertirlos en motivo de humillación.
Cómo reducir el olor asociado con la edad
No existe una fórmula garantizada para eliminar el 2-nonenal. Las recomendaciones deben concentrarse en el cuidado general de la piel, la ropa, el entorno y la salud.
La higiene debe abordarse con respeto. Ayudar a una persona con movilidad limitada no significa regañarla, avergonzarla ni hablar de ella como si no estuviera presente. También conviene preguntar si necesita barras de apoyo, una silla para ducha, ropa más fácil de cambiar o asistencia profesional.
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