Especialistas plantearon ampliar la atención oftalmológica, mejorar el financiamiento y fortalecer la prevención ante el aumento de la discapacidad visual.
Más de 16 millones de personas vivían con pérdida de visión en México en 2025, de las cuales unas 540,000 presentaban ceguera, según las cifras difundidas por especialistas en salud ocular. Ante la magnitud del problema, la Sociedad Mexicana de Oftalmología (SMO), la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC) y la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD) presentaron el 16 de octubre de ese año un conjunto de diez propuestas para fortalecer la prevención, ampliar el acceso a tratamientos y convertir la salud visual en una prioridad de las políticas públicas.
El documento, denominado Propuestas para construir un México con Salud Visual 2024–2030, reunió planteamientos de instituciones médicas, organizaciones asistenciales y especialistas. Su punto de partida fue la necesidad de atender enfermedades oculares que pueden prevenirse, tratarse o controlarse, pero que continúan provocando discapacidad por la falta de detección oportuna y las dificultades para acceder a servicios especializados.
La pérdida visual y sus consecuencias
Durante la presentación, la doctora Valeria Sánchez Huerta, presidenta regional para América Latina de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), explicó que alrededor de 12.1% de la población mexicana vivía con alguna pérdida de visión y que las mujeres representaban más de la mitad de los casos. También advirtió que México figuraba entre los diez países con mayor número de personas afectadas por discapacidad visual y ceguera.
El doctor José Antonio Paczka Zapata, entonces presidente de la SMO, señaló que los problemas de graduación no corregidos y las cataratas representaban aproximadamente 75% de los casos de deficiencia visual y ceguera incluidos en el diagnóstico presentado. También identificó a la retinopatía diabética y la retinopatía del prematuro entre las enfermedades que requieren una detección y atención oportunas. Mientras los errores de graduación pueden corregirse con lentes y las cataratas mediante cirugía, otras enfermedades ocasionan daños irreversibles cuando avanzan sin tratamiento.
La pérdida de visión también afecta la vida económica y familiar. En el encuentro se citó una estimación de alrededor de 50,000 millones de pesos anuales en productividad perdida, calculada con datos de 2019. Además, los especialistas proyectaron que el número de personas afectadas podría aumentar 72% entre 2019 y 2040 debido, principalmente, al envejecimiento de la población.
Diez estrategias para ampliar la atención oftalmológica
Las propuestas presentadas buscaron modificar la organización de los servicios de salud ocular. El doctor Héctor Peña Baca, fundador de Blutitude Consultores, explicó que una de las medidas consistía en fortalecer la coordinación nacional mediante la reactivación del Consejo Nacional para la Prevención y Tratamiento de las Enfermedades Visuales. El documento también planteó alinear las políticas mexicanas con los objetivos internacionales e incorporar la salud visual en decisiones relacionadas con educación, desarrollo económico y reducción de la pobreza.
En materia de atención médica, las organizaciones propusieron asignar recursos suficientes para ampliar los servicios oftalmológicos, integrar las revisiones visuales al primer nivel de atención y desarrollar mecanismos que permitieran ofrecer tratamientos continuos y de calidad. La intención era que los centros de salud pudieran identificar problemas frecuentes, orientar a los pacientes y canalizarlos a especialistas antes de que las enfermedades provocaran daños mayores.
Otra parte de la estrategia contempló fortalecer la formación de profesionales sanitarios y capacitar a médicos generales para reconocer alteraciones visuales. También se propuso ampliar la colaboración entre instituciones públicas y privadas, mediante mecanismos de coordinación y un registro nacional de prestadores de servicios de salud visual. Con ello se buscaba aprovechar mejor la capacidad de hospitales, especialistas y organizaciones asistenciales, especialmente en las regiones donde la oferta médica resulta insuficiente.
Las últimas líneas de acción se concentraron en la tecnología. El documento propuso incorporar herramientas de teleoftalmología, que permiten realizar determinadas valoraciones y consultas a distancia, así como avanzar en la digitalización de los servicios mediante expedientes clínicos y recetas electrónicas para lentes. Estas medidas requerían personal capacitado, infraestructura y mecanismos que garantizaran la protección de los pacientes.
Durante el encuentro, Sánchez Huerta incorporó una undécima propuesta: desarrollar un marco normativo flexible y seguro que ofreciera certeza jurídica a las instituciones y profesionales, particularmente en la utilización de telemedicina e inteligencia artificial. La especialista planteó que estas tecnologías debían emplearse con criterios de seguridad y respeto a los derechos de las personas.
De las propuestas de 2025 a la alianza nacional de 2026
La iniciativa de 2025 identificó obstáculos que seguían condicionando el acceso a la atención visual: distribución desigual de especialistas, recursos insuficientes, falta de información epidemiológica y coordinación limitada entre instituciones. Sus planteamientos quedaron como una agenda de política pública, cuya aplicación requería acuerdos, financiamiento y participación de las autoridades sanitarias.
Un año después, el 28 de octubre de 2026, la Sociedad Mexicana de Oftalmología, Colegio Nacional y la IAPB formalizaron la Alianza para la Salud Visual en México y presentaron la Agenda por la Salud Visual 2027–2030. La nueva propuesta concentró sus prioridades en cinco ejes: gobernanza intersectorial, financiamiento, redes integradas de atención, formación de profesionales e investigación clínica y científica. Aunque retomó aspectos del trabajo anterior, su presentación no significó que las diez estrategias originales ya estuvieran ejecutadas ni que existiera financiamiento aprobado para todas las medidas.
La nueva etapa dio continuidad a la discusión iniciada en 2025, ahora con una plataforma de colaboración entre organizaciones médicas y otros actores del sector. Las acciones previstas incluyen ampliar la detección temprana, mejorar la atención de cataratas y retinopatía diabética y facilitar el acceso a servicios especializados, particularmente en comunidades donde la distancia y el costo siguen dificultando recibir atención oftalmológica.
Preguntas frecuentes sobre salud visual en México
¿Qué propusieron los especialistas en 2025?
Presentaron diez estrategias para mejorar la coordinación institucional, ampliar la atención primaria, fortalecer el financiamiento, capacitar profesionales e incorporar tecnología a los servicios oftalmológicos.
¿Qué problemas visuales pueden prevenirse o tratarse?
Los problemas de graduación pueden corregirse mediante lentes y las cataratas suelen tratarse con cirugía. Otras enfermedades, como la retinopatía diabética, requieren detección temprana y seguimiento médico para reducir el riesgo de daño visual irreversible.
¿Qué ocurrió con las propuestas en 2026?
La Sociedad Mexicana de Oftalmología y la IAPB formalizaron una alianza nacional y presentaron una agenda de cinco prioridades para 2027–2030. La firma del acuerdo no implica que todas las propuestas anteriores ya se hayan ejecutado.
