El calor y la pérdida de líquidos pueden acelerar el pulso y causar mareo; dolor de pecho, falta de aire o desmayo ameritan atención urgente.
La relación entre deshidratación y corazón va mucho más allá de sentir sed. Cuando el organismo pierde agua por sudoración, calor, ejercicio, vómito o diarrea, disminuye el volumen de líquido que circula por los vasos sanguíneos. El corazón intenta compensarlo latiendo más rápido para mantener el flujo de sangre hacia el cerebro y otros órganos.
La advertencia cobra especial importancia durante la temporada de calor. Datos de la Dirección General de Epidemiología correspondientes a la semana epidemiológica 30 de 2026 contabilizaban 1,618 afectaciones relacionadas con temperaturas extremas y 75 defunciones en México. El riesgo no termina cuando comienza la temporada de lluvias: varias regiones mantienen temperaturas elevadas durante el verano.
La deshidratación puede acelerar el corazón y bajar la presión. Conoce síntomas, señales de alarma y cómo hidratarte con seguridad durante el calor.
Deshidratación y corazón: qué ocurre
Brodie R. Marthaler, cardiólogo de Mayo Clinic Health System, explica que el corazón funciona como una bomba que necesita recibir suficiente sangre con cada latido. Si disminuye el volumen circulante por falta de líquidos, regresa menos sangre y el organismo activa mecanismos para sostener la presión y mantener el suministro a los órganos.
Uno de ellos es acelerar la frecuencia cardiaca. Por eso una persona que trabaja en el jardín, hace ejercicio o permanece varias horas bajo el sol puede experimentar palpitaciones, debilidad o mareo cuando comienza a deshidratarse.
El calor añade otra carga. Para eliminar temperatura, el organismo envía más sangre hacia la piel y produce sudor. Si la pérdida de agua continúa sin reponerse, corazón y sistema circulatorio deben esforzarse más.
La deshidratación puede acompañarse de sed, boca seca, cansancio, mareo, dolor de cabeza, orina más oscura o menor cantidad de orina. Conforme avanza también pueden aparecer pulso rápido, debilidad intensa o sensación de desmayo.
No toda palpitación es sólo sed
Sentir que el corazón late rápidamente después de varias horas bajo el sol puede deberse al esfuerzo, al calor o a la pérdida de líquidos. Pero atribuir automáticamente una taquicardia a la deshidratación puede retrasar la atención de un problema cardiaco.
Las palpitaciones requieren mayor atención cuando aparecen acompañadas de dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, mareo intenso, desmayo o sensación de que la persona está a punto de perder el conocimiento.
La alteración del estado mental es todavía más preocupante. Confusión, desorientación, convulsiones o pérdida de conciencia después de exponerse a temperaturas elevadas pueden indicar golpe de calor, una emergencia que necesita atención médica inmediata.
El IMSS también considera dato de alarma una temperatura corporal superior a 40 grados, debilidad intensa, desorientación, alteración del estado de alerta o convulsiones.
Quién debe extremar precauciones
Aunque cualquier persona puede deshidratarse, el riesgo aumenta entre quienes trabajan o hacen ejercicio al aire libre, niñas y niños, personas adultas mayores y quienes viven con enfermedades cardiovasculares, diabetes o afecciones renales.
Algunos medicamentos también modifican la forma en que el organismo responde al calor. Entre ellos se encuentran ciertos diuréticos, antihipertensivos, betabloqueadores y otros tratamientos que pueden favorecer pérdida de volumen, bajar la presión, modificar la sudoración o alterar los electrolitos.
Esto no significa que deban suspenderse durante una ola de calor. Cambiar la dosis o abandonar un tratamiento sin supervisión puede resultar más peligroso. Quienes toman varios medicamentos o tienen restricciones de líquidos deben consultar con su médico cómo manejar los días de temperaturas extremas.
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Cuidado si existe insuficiencia cardiaca
La recomendación de “tomar más agua” tampoco sirve igual para todo el mundo.
Una persona sana que suda abundantemente suele necesitar reponer líquidos. En cambio, algunos pacientes con insuficiencia cardiaca deben controlar cuidadosamente cuánto líquido y sodio consumen porque su organismo puede retenerlos.
Por esa razón, quienes tienen insuficiencia cardiaca, enfermedad renal o una indicación médica de restringir líquidos no deben aumentar indiscriminadamente el consumo de agua, bebidas con electrolitos o alimentos salados. Su médico debe establecer la cantidad adecuada, especialmente durante periodos de calor.
¿Agua o bebidas con electrolitos?
Para la mayoría de las actividades cotidianas, el agua sigue siendo la primera opción.
Cuando existe sudoración intensa durante varias horas, ejercicio prolongado o una pérdida importante de líquidos y sales, puede resultar útil reponer también electrolitos. Esto no significa que todas las personas necesiten bebidas deportivas cada vez que tienen sed.
Muchas contienen cantidades importantes de azúcar y sodio. Tampoco se aconseja recurrir por cuenta propia a tabletas de sal.
Beber pequeñas cantidades con regularidad antes y durante una actividad prolongada al aire libre ayuda a evitar que la pérdida de líquidos se acumule.
El café no necesariamente deshidrata
Existe otro mito frecuente: que una taza de café “quita” más agua de la que aporta.
La cafeína tiene un efecto diurético, pero Mayo Clinic señala que, en cantidades habituales, el líquido contenido en café y otras bebidas con cafeína suele compensar ese efecto. Las dosis elevadas tomadas de una sola vez sí pueden aumentar la producción de orina, sobre todo en personas poco acostumbradas a la cafeína.
El agua continúa siendo la opción más sencilla para hidratarse. El alcohol, en cambio, puede favorecer la pérdida de líquidos y resulta una mala elección para recuperarse después de trabajar o ejercitarse bajo el calor.
Lo que dice la orina
El color puede proporcionar una pista útil: una orina muy oscura y escasa puede aparecer cuando faltan líquidos, mientras que un tono claro generalmente acompaña una hidratación adecuada.
No es una prueba diagnóstica. Alimentos, medicamentos y suplementos también modifican el color.
Además, la orina espumosa persistente no debe atribuirse simplemente a deshidratación, porque puede relacionarse con proteínas en la orina. El ardor al orinar tampoco es un indicador típico de falta de agua y puede aparecer en infecciones urinarias u otros padecimientos.
Cuándo acudir a urgencias
Hay que buscar atención inmediata si después de una exposición al calor aparecen pérdida del conocimiento, confusión, convulsiones, dificultad importante para respirar o alteraciones graves del estado de alerta.
También deben valorarse con rapidez las palpitaciones acompañadas de dolor de pecho, falta de aire, mareo intenso o desmayo.
Mientras llega la atención, una persona con posible enfermedad por calor debe suspender la actividad, trasladarse a un sitio fresco y comenzar a enfriarse. Un golpe de calor no debe tratarse simplemente esperando que “se le pase” con agua.
La deshidratación y corazón están estrechamente relacionados porque mantener una circulación adecuada depende también del volumen de líquido disponible. Reconocer el mareo o un pulso acelerado puede permitir actuar temprano; saber distinguirlos de las señales de alarma puede evitar que una emergencia cardiovascular o un golpe de calor pasen inadvertidos.
