Ultrasonido focalizado no cura el Parkinson

La terapia ya se aplica en México para reducir temblores y otras complicaciones motoras, pero no detiene la enfermedad ni sustituye toda la atención.

El ultrasonido focalizado para Parkinson puede reducir temblores, movimientos involuntarios y otras complicaciones motoras en pacientes seleccionados. Pese a que algunas publicaciones lo presentan como una cura, la técnica no revierte la pérdida neuronal, no frena el avance de la enfermedad y tampoco elimina todos sus síntomas.

La Organización Mundial de la Salud establece que el Parkinson continúa sin tener cura. Los medicamentos, la rehabilitación y determinados procedimientos neurológicos ayudan a controlar sus manifestaciones y conservar la funcionalidad durante más tiempo.

La tecnología, conocida como Focused Ultrasound, FUS o ultrasonido focalizado guiado por resonancia magnética, comenzó a ofrecerse en México durante 2025 en el Hospital Zambrano Hellion de TecSalud, en Monterrey. La institución lo presentó como una alternativa de mínima invasión para tratar síntomas motores, principalmente el temblor.

Ultrasonido focalizado para Parkinson

El procedimiento concentra cientos de haces de ultrasonido sobre un punto específico del cerebro. Cada onda atraviesa el cráneo sin producir por sí sola suficiente energía para dañar el tejido; al converger en el sitio elegido, elevan la temperatura y generan una lesión controlada de pocos milímetros.

La resonancia magnética permite localizar el objetivo, vigilar la temperatura y evaluar al paciente durante la intervención. No requiere abrir el cráneo ni implantar electrodos o baterías.

Sin embargo, calificarlo como procedimiento “no invasivo” no significa que sea reversible. La energía destruye deliberadamente una pequeña zona cerebral relacionada con los movimientos anormales. El cambio producido es permanente.

Dependiendo del síntoma y de la variante del procedimiento, los especialistas pueden intervenir el tálamo, el globo pálido interno, el núcleo subtalámico o el tracto palidotalámico. La elección de la zona exige una evaluación neurológica y neuroquirúrgica individual.

Reduce síntomas, pero no cura

El ultrasonido focalizado actúa sobre circuitos cerebrales vinculados con determinados problemas de movimiento. No restaura las neuronas productoras de dopamina que se pierden progresivamente en el Parkinson.

Por ello, el tratamiento puede disminuir:

  • temblor resistente a medicamentos;
  • discinesias o movimientos involuntarios asociados con la medicación;
  • rigidez;
  • lentitud motora;
  • fluctuaciones motoras que predominan en un lado del cuerpo.

No resuelve necesariamente síntomas como deterioro cognitivo, demencia, depresión, trastornos del sueño, dolor, estreñimiento, dificultades para tragar o problemas avanzados del equilibrio. La enfermedad puede continuar evolucionando después de una mejoría motora inicial.

El tratamiento tampoco implica abandonar automáticamente la levodopa u otros medicamentos. La autorización estadounidense para algunas aplicaciones lo define expresamente como un procedimiento complementario al tratamiento farmacológico.

Qué muestran los estudios

Un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2023 en The New England Journal of Medicine evaluó la ablación unilateral del globo pálido interno en 94 personas con Parkinson y complicaciones motoras.

Entre los participantes tratados, cerca del 69% alcanzó la mejoría definida por el protocolo a los tres meses. En el grupo que recibió un procedimiento simulado, la proporción fue de 32%.

De los pacientes tratados que habían respondido inicialmente y pudieron evaluarse posteriormente, alrededor del 66% conservó una respuesta favorable al año. Estos datos respaldan un beneficio clínico para ciertos pacientes, pero no demuestran curación ni permiten asegurar que la mejoría permanecerá indefinidamente.

Otro ensayo sobre subtalamotomía unilateral encontró mejoría en personas con manifestaciones marcadamente asimétricas. También registró alteraciones del habla y la marcha, debilidad, movimientos involuntarios y otros efectos adversos.

La selección del paciente resulta decisiva

No toda persona con Parkinson puede recibir ultrasonido focalizado. La evaluación suele considerar:

  • diagnóstico confirmado de Parkinson idiopático;
  • síntomas motores incapacitantes pese al tratamiento adecuado;
  • predominio claro de las manifestaciones en un lado;
  • tipo y gravedad del temblor o las discinesias;
  • respuesta previa a levodopa;
  • estado cognitivo y psiquiátrico;
  • capacidad para permanecer inmóvil durante el procedimiento;
  • anatomía y densidad del cráneo;
  • posibilidad de someterse a resonancia magnética.

La densidad ósea del cráneo puede impedir que la energía llegue de forma adecuada al objetivo. Para determinarla se realiza una tomografía previa y se calcula una relación de densidad craneal.

También existen contraindicaciones relacionadas con dispositivos metálicos incompatibles con resonancia, enfermedades cerebrovasculares, tumores cerebrales, trastornos de coagulación, uso reciente de anticoagulantes, insuficiencia renal avanzada, hipertensión grave no controlada y ciertas condiciones psiquiátricas inestables.

Riesgos del procedimiento

Aunque evita una cirugía craneal abierta, el ultrasonido focalizado puede causar complicaciones temporales o permanentes. Entre los riesgos documentados se encuentran:

  • problemas para caminar;
  • desequilibrio o falta de coordinación;
  • dificultad para hablar;
  • debilidad;
  • hormigueo o pérdida de sensibilidad;
  • alteraciones del gusto;
  • dificultad para tragar;
  • dolor de cabeza, mareo y náuseas;
  • daño cerebral fuera del objetivo;
  • hemorragia en la zona tratada.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos incluye estos posibles efectos en la documentación de seguridad del sistema Exablate Neuro.

Diferencias frente a la estimulación cerebral

La estimulación cerebral profunda requiere cirugía para colocar electrodos dentro del cerebro y un generador de impulsos, generalmente bajo la piel del pecho. A cambio, el equipo puede programarse y ajustarse conforme cambian los síntomas.

El ultrasonido focalizado no deja implantes ni requiere el mantenimiento de una batería, pero produce una lesión permanente que no puede modificarse después.

El ultrasonido focalizado ya se utiliza contra síntomas del Parkinson en México, pero no cura ni detiene la enfermedad. Conoce beneficios y riesgos.

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La estimulación cerebral profunda puede atender síntomas en ambos lados del cuerpo y ajustarse durante años. El ultrasonido se utilizó inicialmente de forma unilateral, aunque Estados Unidos amplió en julio de 2025 la autorización del sistema Exablate Neuro para una intervención escalonada en el lado contrario, con un intervalo mínimo de seis meses y bajo criterios específicos.

Ninguna de las dos técnicas cura el Parkinson. Ambas buscan controlar determinadas complicaciones motoras cuando los medicamentos ya no proporcionan resultados suficientes o provocan fluctuaciones difíciles de manejar.

Disponibilidad en México

TecSalud anunció en diciembre de 2025 la incorporación de Focused Ultrasound al Hospital Zambrano Hellion. La institución lo describió como el primer centro médico académico del país en ofrecer esta terapia a pacientes con Parkinson y lo integró a su Centro de Parkinson, donde también realiza estimulación cerebral profunda.

La documentación de la FDA de julio de 2025 incluye a México entre los países donde el fabricante tiene autorización para comercializar Exablate Neuro. Esa referencia confirma la presencia regulatoria y comercial del dispositivo, pero no significa que esté disponible en todos los hospitales ni que cualquier paciente reúna los criterios clínicos.

Hasta ahora, la información pública localizada se concentra en la incorporación de la tecnología por TecSalud. No se encontró un anuncio oficial que confirme su aplicación rutinaria para Parkinson dentro del IMSS, ISSSTE o los servicios estatales de salud.

También permanecen pendientes datos públicos relevantes para las familias mexicanas, entre ellos el costo integral, número de pacientes tratados, criterios locales de selección, cobertura por aseguradoras y seguimiento clínico a largo plazo.

Una alternativa, no una solución total

El ultrasonido focalizado para Parkinson amplía las opciones para personas con síntomas motores que dejaron de responder satisfactoriamente a los medicamentos y que no pueden o no desean recibir un implante cerebral.

Su capacidad para reducir rápidamente el temblor puede generar resultados notorios. Sin embargo, esa mejoría visible no debe confundirse con la desaparición de la enfermedad.

Presentarlo como una cura crea expectativas falsas y puede llevar a subestimar la rehabilitación, el seguimiento neurológico, los medicamentos y el tratamiento de los síntomas no motores. La decisión debe tomarse con un especialista en trastornos del movimiento y un equipo con experiencia en neurocirugía funcional.