El 1.9% oculta otra economía

Trabajadores y equipos de procesamiento de datos en una instalación industrial mexicana vinculada con exportaciones tecnológicas.

Sheinbaum destacó estabilidad, inversión y empleo; detrás de esos indicadores persisten manufacturas débiles y una expansión muy concentrada.

La economía mexicana creció 1.9% anual durante el segundo trimestre de 2026 y 1.4% frente a los tres meses anteriores. Claudia Sheinbaum utilizó ambas cifras en su Segundo Informe de Gobierno para sostener que el país mantiene estabilidad y avanza, junto con otros indicadores como la inversión extranjera récord, la fortaleza del peso y el empleo.

Los números citados por la Presidenta son, en términos generales, correctos. Sin embargo, al desagregarlos aparece una economía mucho menos uniforme: las manufacturas retrocedieron, el empleo formal mantiene un crecimiento modesto y una parte extraordinaria del dinamismo exportador se concentra en equipos de procesamiento de datos y en tres estados del país.

El PIB crece a distintas velocidades

El crecimiento de 1.9% anual representa una recuperación después del tropiezo del primer trimestre. Las actividades primarias avanzaron 4.8%; las terciarias, 2.3%, y las secundarias, que incluyen manufacturas, construcción, minería y energía, apenas 0.9%.

La diferencia es mayor al revisar los 20 sectores de la economía. Catorce crecieron, dos permanecieron sin cambios y cuatro retrocedieron: alojamiento y preparación de alimentos cayó 2.2%; corporativos, 0.9%; manufacturas, 0.6%, y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, 0.1%. En el extremo contrario, el comercio al por mayor se disparó 11.1% anual.

La manufactura merece particular atención porque representa más de 20% del PIB. Su contracción coincide con el extraordinario desempeño del comercio mayorista, que México, ¿Cómo vamos? relaciona con el dinamismo exportador.

Sheinbaum destacó en su informa crecimiento, empleo e inversión récord; las cifras confirman avances, pero también manufactura débil y una economía desigual.

Explosión tecnológica

Ese dinamismo aparece con claridad en las estadísticas comerciales. Data México reporta exportaciones por 52,632 millones de dólares durante el segundo trimestre dentro de la categoría de “Máquinas y Unidades de Procesamiento de Datos, no Especificados o Incluidos en otro Lugar”. De ese monto, Chihuahua aportó 32,107 millones; Jalisco, 16,418 millones, y Nuevo León, 3,944 millones.

Una clasificación relacionada, “Máquinas Automáticas de Procesamiento de Datos y sus Unidades”, alcanzó 47,008 millones de dólares en el mismo periodo, nuevamente encabezada por Chihuahua, con 28,829 millones; Jalisco, con 14,592 millones, y Nuevo León, con 3,568 millones.

Tendencias Económicas y Financieras vincula este fenómeno con el ensamble y exportación de equipos destinados a servidores para Inteligencia Artificial (IA). La hipótesis resulta plausible ante la magnitud del crecimiento tecnológico, pero las clasificaciones comerciales son más amplias y no permiten identificar los 52,632 millones de dólares exclusivamente como servidores para IA ni establecer cuánto del PIB provino de esa cadena.

El superávit no explica el 1.9%

El informe Tendencias plantea además que las unidades de procesamiento habrían generado alrededor de 35,000 millones de dólares de superávit y que el resto del comercio exterior mexicano estaría en déficit. Es una hipótesis que requiere reconstruir las fracciones arancelarias e importaciones utilizadas antes de convertirla en un dato comprobado.

Más problemática es la comparación entre un superávit comercial equivalente aproximadamente a 2% del PIB y un crecimiento económico cercano a 2% para concluir que el mercado interno prácticamente no contribuyó.

Ambos porcentajes miden cosas diferentes. El primero expresa un saldo respecto del tamaño de la economía; el segundo, la variación real de la producción frente a otro periodo. Para determinar cuánto del crecimiento provino del sector externo habría que calcular la aportación en puntos porcentuales de las exportaciones netas y compararla con las contribuciones del consumo, la inversión y el gasto público.

La coincidencia entre dos porcentajes cercanos a 2% no demuestra causalidad.

IED récord, pero casi toda reinvertida

Sheinbaum destacó también que la Inversión Extranjera Directa alcanzó 35,000 millones de dólares durante el primer semestre, 12% más que en 2024. La cifra oficial precisa es de 34,968 millones, el mayor monto registrado para un primer semestre.

El punto de comparación cambia considerablemente la lectura. Frente al primer semestre de 2025, la IED aumentó sólo 2.1%. Además, 30,957 millones de dólares, equivalentes a 88.5% del total, correspondieron a reinversión de utilidades; las nuevas inversiones sumaron 2,726 millones, apenas 7.8%.

Esto no invalida el récord presentado en el Informe, pero sí muestra que el volumen de capital extranjero recibido no equivale a la misma cantidad de nuevas fábricas, proyectos o capacidad productiva instalada.

Empleo alto, crecimiento modesto

El Segundo Informe destacó otro dato favorable: México alcanzó 60 millones de personas ocupadas, con una tasa de desempleo de 2.7%. Sheinbaum agregó que durante agosto se crearon 86,765 puestos formales respecto de julio, sin considerar trabajadores de plataformas digitales.

La baja desocupación constituye una fortaleza del mercado laboral, aunque debe distinguirse entre personas ocupadas y trabajadores con empleo formal registrado. El comportamiento del empleo tampoco necesariamente refleja una economía creciendo a gran velocidad, especialmente cuando actividades intensivas en puestos de trabajo, como las manufacturas, muestran debilidad.

El mercado espera sólo 1.25%

El mayor contraste con la lectura optimista del Segundo Informe aparece al mirar más allá del buen segundo trimestre.

La encuesta de agosto del Banco de México entre especialistas del sector privado situó en 1.25% el crecimiento promedio esperado para todo 2026; la mediana fue de 1.30%. Apenas dos meses antes, el promedio era de 1.07%, por lo que las expectativas mejoraron, pero continúan describiendo una economía de bajo crecimiento anual.

Así, el 1.9% presentado por Sheinbaum no es falso ni constituye un artificio estadístico. Tampoco puede extrapolarse automáticamente al año completo.

Más que un “PIB de papel”

La expresión “PIB de papel” utilizada por Tendencias Económicas y Financieras resulta excesiva porque comercio, logística, manufactura, ensamble y otros servicios vinculados con las exportaciones generan valor agregado y forman legítimamente parte del PIB. El cuestionamiento más relevante está en cuánto valor permanece en México.

El auge de los equipos de procesamiento puede convertirse en una oportunidad estructural si genera proveedores nacionales, ingeniería, tecnología, inversión y empleos especializados. Si depende fundamentalmente de componentes importados y de la demanda estadounidense, su impacto será menor y quedará expuesto a cambios en el mercado de IA, aranceles y reglas comerciales.

El Segundo Informe muestra indicadores favorables: PIB +1.9%, IED récord, bajo desempleo y un peso fortalecido. Al abrir esas cifras aparecen otros datos: manufacturas -0.6%, actividades secundarias +0.9%, nuevas inversiones equivalentes a sólo 7.8% de la IED y una expectativa de crecimiento anual de 1.25%.

No son dos versiones incompatibles de la economía mexicana. Son partes de la misma fotografía.

México está creciendo; el reto es conseguir que ese crecimiento sea más amplio y se convierta en inversión productiva, empleo y valor agregado nacional.