México suma 104.9 millones de usuarios; el reto pasa del acceso a un uso más productivo, educativo y financiero.
México se acerca al acceso universal
México alcanzó en 2025 su mayor nivel histórico de uso de Internet, con 104.9 millones de personas conectadas, equivalentes al 86.1% de la población de seis años o más.
La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH 2025, confirma una expansión sostenida del ecosistema digital. El país incorporó cerca de cinco millones de nuevos usuarios en un año y se aproxima a una etapa donde la mayoría de la población ya participa en la vida en línea.
El dato marca un avance relevante para educación, trabajo, comunicación, entretenimiento, trámites y servicios financieros. Sin embargo, el crecimiento también obliga a mirar una nueva desigualdad: ya no basta con tener acceso, ahora importa qué tanto se aprovechan las herramientas digitales.
De acuerdo con el análisis de Radamés Camargo, de The CIU, México entra en una fase donde el principal desafío deja de concentrarse sólo en conectar personas y se traslada hacia la calidad del uso, los dispositivos disponibles y las capacidades para convertir Internet en una herramienta de productividad e inclusión.
El avance rural gana velocidad
La reducción de la diferencia territorial aparece como uno de los hallazgos más relevantes. En zonas urbanas, el porcentaje de personas usuarias de Internet pasó de 86.9% a 88.9% entre 2024 y 2025. En localidades rurales, el salto fue mayor: de 68.5% a 75.2%.
El crecimiento rural de 6.7 puntos porcentuales refleja el avance de las redes de telecomunicaciones, en especial las móviles, en regiones que durante años enfrentaron mayor rezago por dispersión poblacional, costos de despliegue y menor infraestructura fija.
Este avance representa un paso importante en inclusión digital. Aun así, la conexión constituye apenas el primer nivel. La velocidad, estabilidad, asequibilidad del servicio, alfabetización digital y disponibilidad de equipos adecuados definirán si esa población puede usar Internet para estudiar, trabajar, emprender o acceder a servicios públicos.
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El celular sostiene la vida digital
El smartphone se mantiene como la principal puerta de entrada al entorno digital mexicano. En 2025, 97.3% de las personas usuarias de Internet se conectó mediante un teléfono inteligente.
La masificación de equipos de distintas gamas permitió que millones de personas usen mensajería, redes sociales, comercio electrónico, banca móvil, plataformas de transporte, entretenimiento y trámites desde prácticamente cualquier lugar.
Esa expansión explica buena parte del cierre de la brecha de acceso. Sin embargo, también muestra un límite estructural: el teléfono resuelve muchas necesidades cotidianas, pero no sustituye por completo a una computadora cuando se trata de tareas escolares complejas, edición de documentos, programación, análisis de datos, diseño, capacitación técnica o creación profesional de contenidos.
La pantalla grande también se conecta
La digitalización del hogar también avanza por la vía del entretenimiento. Entre los hogares con televisor, la tenencia de televisores inteligentes pasó de 69.0% a 75.6% entre 2024 y 2025.
El crecimiento confirma que la conexión ya no se concentra únicamente en celulares o computadoras. La televisión conectada ocupa un lugar central en el consumo de contenidos, películas, series, música, deportes y videos bajo demanda.
Además, 36.4% de los hogares conectados tiene acceso a plataformas de streaming. Este patrón muestra que el entretenimiento impulsa una parte importante del consumo de Internet en casa.
La tendencia amplía el ecosistema digital, pero también plantea una pregunta de fondo: si la conectividad se usa sobre todo para comunicación y contenidos, el país todavía tiene margen para llevarla hacia actividades con mayor impacto económico, educativo y social.
Computadoras, el rezago pendiente
La disponibilidad de computadoras permanece como una de las principales limitantes. Sólo 44.7% de los hogares cuenta con una computadora y apenas 36.2% de las personas internautas usa este tipo de equipo para conectarse.
La diferencia con el smartphone revela que la digitalización mexicana se construyó alrededor del acceso móvil. Esa ruta permitió sumar usuarios con rapidez, pero también puede contener el desarrollo de habilidades digitales avanzadas.
Una computadora facilita tareas que requieren mayor capacidad de trabajo: estudiar con plataformas completas, elaborar documentos extensos, manejar hojas de cálculo, diseñar, programar, editar, analizar información o crear contenidos profesionales.
Por eso, la nueva brecha no se explica únicamente por la señal disponible. También depende del tipo de dispositivo, del entorno de aprendizaje y de las habilidades para usar la tecnología con mayor profundidad.
Del acceso al aprovechamiento
La ENDUTIH 2025 muestra que varios usos productivos todavía avanzan con menor fuerza. Apenas 37.3% de las personas usuarias realiza compras en línea, 35.9% descarga software o aplicaciones, 35.7% interactúa con plataformas gubernamentales, 35.6% efectúa pagos por Internet, 32.9% utiliza servicios bancarios digitales y 21.6% emplea servicios en la nube.
Estos porcentajes contrastan con la adopción casi generalizada de actividades de comunicación, redes sociales y consumo audiovisual. La diferencia confirma la tesis de Radamés Camargo: la brecha digital evoluciona hacia una brecha de aprovechamiento.
La siguiente etapa de la política digital deberá enfocarse en maximizar el valor económico y social de la conexión. Para lograrlo, México necesita fortalecer habilidades digitales, ampliar el acceso a dispositivos con mayor capacidad productiva, promover servicios avanzados y mejorar la calidad de la conectividad.
El país ya conectó a la mayoría de su población. El reto ahora consiste en transformar ese acceso en oportunidades reales para aprender, trabajar, emprender, innovar y participar con mejores herramientas en la economía digital.
