La reforma evita mayores cargas fiscales a las estaciones de servicio, pero eso no significa que los automovilistas pagarán menos por la gasolina.
La reforma al Impuesto sobre la Renta (ISR) para 2027 contiene una medida que beneficia directamente a las empresas gasolineras y que también puede tener consecuencias para los consumidores. El Congreso aprobó que las estaciones de servicio, distribuidoras y comercializadoras de gasolina y diésel queden fuera de una nueva regla que limitará los gastos que ciertas empresas pueden descontar al calcular sus impuestos.
Para entender el cambio hay que considerar cómo funciona una gasolinera. Aunque una estación venda varios millones de pesos al mes, la mayor parte de ese dinero se utiliza para comprar los combustibles que después ofrece al público. Con el resto debe cubrir salarios, electricidad, mantenimiento, transporte, servicios y otros gastos. Lo que finalmente gana el propietario es una cantidad mucho menor que el total de sus ventas.
La reforma fiscal originalmente contemplaba nuevas restricciones para las empresas con ingresos superiores a 50 millones de pesos anuales. Esas reglas podrían provocar que algunos gastos necesarios para operar no se descontaran completamente al calcular el ISR, lo que aumentaría el impuesto por pagar y reduciría las ganancias del negocio.
El 3 de noviembre, la Cámara de Diputados aprobó, con 349 votos a favor y 92 en contra, la modificación que excluye de ese mecanismo a las empresas gasolineras que cuenten con los permisos correspondientes. El cambio quedó incorporado en el artículo 78-E de la Ley del ISR, como parte del paquete fiscal para 2027.
¿Cuánto dinero está en juego para una gasolinera?
El especialista en energía y economía Ramsés Pech analizó las consecuencias que tendría aplicar las nuevas restricciones a una estación de servicio y presentó un ejemplo con ventas mensuales de 300,000 litros: 180,000 de gasolina Magna, 45,000 de Premium y 75,000 de diésel.
En su ejercicio, una gasolinera de esas características tendría que pagar aproximadamente 22,744 pesos adicionales de ISR cada mes si estuviera sujeta a las nuevas limitaciones fiscales. En un año, la diferencia ascendería a cerca de 273,000 pesos.
El efecto se aprecia mejor al revisar la ganancia del establecimiento. Según los cálculos de Pech, la utilidad mensual pasaría de unos 157,000 a 134,000 pesos. Es decir, la ganancia bajaría alrededor de 14.5% respecto del escenario sin la nueva limitación fiscal.
El diésel sería uno de los combustibles más afectados porque deja un margen de utilidad proporcionalmente menor en el ejemplo analizado. Para las estaciones que dependen en buena medida de sus ventas a transportistas y empresas de carga, una mayor presión fiscal podría complicar sus operaciones.
Con la excepción aprobada, los negocios que cumplan los requisitos conservarán la posibilidad de descontar sus compras y gastos conforme a las reglas fiscales ordinarias, sin quedar sujetos al nuevo mecanismo. Seguirán pagando ISR sobre las utilidades que determine la ley, pero evitarán una carga adicional derivada de esas restricciones.
¿Bajará el precio de la gasolina para los consumidores?
La reforma fiscal no garantiza que los automovilistas paguen menos por la gasolina, pero puede contribuir a que las estaciones mantengan los precios actuales. Desde 2025, el Gobierno federal impulsa un acuerdo con los empresarios gasolineros para vender la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro. En 2026 incorporó el diésel, cuyo precio de referencia quedó por debajo de 27 pesos.
Aunque el Gobierno presenta estos compromisos como voluntarios, las estaciones enfrentan una considerable presión para cumplirlos. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) vigila los precios, realiza inspecciones y exige explicaciones a los establecimientos que considera demasiado caros. También ha colocado lonas de advertencia en estaciones con precios superiores a los acordados y exhibe públicamente a los negocios que no se ajustan a las referencias oficiales.
Esta situación reduce el margen de maniobra de los empresarios. Si aumenta el costo al que compran el combustible, suben sus gastos de operación o deben pagar más impuestos, difícilmente pueden trasladar esos incrementos al precio de venta sin exponerse a cuestionamientos públicos y revisiones de las autoridades. En algunos casos, el resultado es una reducción de sus ganancias, que puede afectar la capacidad de mantener instalaciones, financiar inventarios o realizar nuevas inversiones.
La excepción aprobada para el ISR 2027 alivia parte de esa presión al impedir que las nuevas restricciones fiscales eleven el impuesto de las empresas gasolineras que cumplan los requisitos. Para los consumidores, el beneficio es indirecto: puede facilitar que las estaciones mantengan los precios comprometidos, pero no garantiza una reducción adicional por litro ni resuelve los problemas derivados de los costos de suministro.
El acuerdo también alcanza al diésel, utilizado ampliamente en el transporte de mercancías. Su estabilidad puede contribuir a contener los costos de distribución de alimentos y otros productos, aunque las tarifas de transporte y los precios finales dependen de otros factores.
Qué deberán hacer las gasolineras antes de 2027
La excepción tampoco significa que las estaciones dejarán de pagar impuestos ni que podrán descuidar sus registros. Pech resume la nueva situación del sector: “La excepción fiscal 2027 protege su margen, pero exige orden”.
Ese orden exige mantener vigentes los permisos y conciliar los controles volumétricos —que registran cuánto combustible entra, se almacena y se vende— con las facturas electrónicas (CFDI), las compras y los inventarios. En un negocio con ganancias reducidas por litro, cualquier error puede ocasionar costos adicionales y afectar la rentabilidad. El especialista recomienda preparar también las proyecciones fiscales para 2027 y revisar otros cambios que puedan influir en los gastos e impuestos de las estaciones.
Al 4 de noviembre de 2026, el Congreso había concluido la aprobación de la reforma y enviado el proyecto al Ejecutivo federal para su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
La excepción del ISR 2027 ofrece a las empresas gasolineras una protección frente a nuevas restricciones fiscales que podrían reducir sus utilidades. Para el automovilista, el posible efecto es ayudar a sostener los precios de referencia de la gasolina regular y el diésel en un mercado sujeto a vigilancia gubernamental, sin asegurar una rebaja en el surtidor.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Las gasolineras dejarán de pagar ISR en 2027?
No. La excepción aprobada por el Congreso únicamente las excluye del nuevo mecanismo de control de deducciones y pérdidas fiscales, siempre que cumplan los requisitos correspondientes.
¿Qué empresas gasolineras quedan comprendidas en la excepción?
Las dedicadas al expendio al público, distribución o comercialización de gasolinas y diésel, que cuenten con el permiso señalado en el artículo 78-E, fracción IX, de la Ley del ISR reformada.
¿Cuándo entrará en vigor la excepción fiscal?
Está prevista para el ejercicio fiscal 2027. Al 4 de noviembre de 2026, el Congreso había concluido su aprobación, pero faltaba la publicación del decreto en el Diario Oficial de la Federación.
