Un estudio de Mayo Clinic identificó cambios corporales antes del diagnóstico mediante tomografías e inteligencia artificial. Aún no es una prueba de detección.
El cáncer de páncreas puede provocar cambios en la grasa corporal mucho antes de que los médicos identifiquen la enfermedad. Investigadores de Mayo Clinic encontraron que las personas que desarrollaron este tumor experimentaron una pérdida de tejido graso mayor que otros pacientes de características similares, según un estudio publicado el 25 de septiembre de 2026 en la revista científica Pancreatology.
El hallazgo abre una posibilidad para mejorar la detección temprana de uno de los cánceres más difíciles de diagnosticar, pues estos cambios pueden medirse mediante tomografías computarizadas que los pacientes se realizaron por distintos motivos médicos.
La investigación, encabezada por Aleksander Bogdanski, analizó información de 5,475 personas atendidas en centros de Mayo Clinic de Arizona, Florida y Minnesota. De ellas, 1,825 desarrollaron adenocarcinoma ductal pancreático, la forma más frecuente de cáncer de páncreas, mientras que las otras 3,650 integraron un grupo de comparación.
La grasa corporal cambia antes del diagnóstico
Mediante inteligencia artificial, los científicos examinaron imágenes abdominales obtenidas durante los 36 meses anteriores al diagnóstico. El programa midió tres componentes: grasa subcutánea, situada debajo de la piel; grasa visceral, que rodea los órganos internos, y masa muscular.
Los pacientes que desarrollaron cáncer presentaron una disminución más pronunciada de ambos tipos de grasa. Las diferencias en la masa muscular fueron más evidentes durante los últimos 12 meses previos al diagnóstico.
Los investigadores también evaluaron la capacidad de estas mediciones para distinguir a quienes desarrollarían la enfermedad. En un análisis de 1,162 personas con tomografías repetidas, el modelo alcanzó un área bajo la curva de 0.76, indicador estadístico que refleja una capacidad de discriminación moderada, todavía insuficiente para utilizarlo como prueba diagnóstica independiente.
Qué revela sobre el cáncer de páncreas
El estudio encontró diferencias en la composición corporal durante un periodo de tres años, pero buena parte de su capacidad para distinguir a los pacientes dependió de las tomografías realizadas cerca del diagnóstico. Cuando los investigadores excluyeron imágenes de los meses más próximos, los resultados perdieron consistencia. Por ahora, el método no ha demostrado que pueda identificar de manera confiable la enfermedad con tres años de anticipación.
Además, se trata de un análisis retrospectivo de personas que ya habían acudido a realizarse tomografías por motivos médicos. Los investigadores necesitan comprobar sus resultados en nuevos grupos de pacientes antes de incorporar estas mediciones a la práctica clínica.
El avance complementa otra investigación de Mayo Clinic, publicada en mayo de 2026, que utilizó inteligencia artificial para detectar señales tempranas del cáncer de páncreas en tomografías consideradas normales. El nuevo trabajo se concentra en la evolución de la grasa y el músculo, información que podría combinarse con otros indicadores para mejorar la evaluación del riesgo.
Síntomas que merecen atención médica
Mientras estas tecnologías avanzan, la pérdida involuntaria de peso sigue siendo un síntoma que requiere valoración, especialmente cuando aparece junto con dolor abdominal que se extiende hacia la espalda, falta de apetito, coloración amarillenta de piel y ojos o diabetes de aparición reciente.
Estos síntomas también pueden tener otras causas. La pérdida de grasa identificada en el estudio, además, se midió mediante imágenes médicas y no necesariamente corresponde a cambios visibles en el cuerpo.
Actualmente no se recomiendan tomografías de detección rutinaria para personas sin síntomas y con riesgo promedio. La vigilancia especializada se dirige principalmente a quienes presentan determinados antecedentes familiares o alteraciones genéticas.
El equipo encabezado por Bogdanski, con participación de los gastroenterólogos Yan Bi y Michael Wallace, busca integrar las mediciones corporales con otros datos clínicos. Su posible aplicación sería aprovechar estudios médicos ya disponibles para identificar a quienes podrían necesitar una evaluación más detallada, sin someter indiscriminadamente a la población a nuevas tomografías.
