Se desploma la confianza empresarial

Empresarios confían en sus empresas, pero dudan del país: cae el ánimo de inversión pese a mejor percepción del gobierno.

Brecha entre empresa y país

La confianza empresarial en México ha sufrido una fractura evidente. Mientras los directivos mantienen una visión relativamente estable sobre el desempeño de sus propias organizaciones, el ánimo respecto a la economía nacional y el mercado interno muestra una caída significativa.

De acuerdo con el más reciente monitoreo de Vestiga Consultores, la confianza en la economía pasó de 6.2 en marzo de 2025 a 5.0 en el mismo mes de 2026. Aún más revelador: el porcentaje de quienes consideran que es buen momento para invertir en México cayó de 47 % a 31 %.

En contraste, la percepción sobre el desempeño de sus empresas prácticamente no se movió, al pasar de 7.5 a 7.2. Para Sergio Díaz, socio director de la firma, este patrón no es nuevo, pero sí más pronunciado: el empresariado confía en lo que puede controlar, pero duda cada vez más del entorno.

Mejora en percepción gubernamental, pero sin efecto

El deterioro ocurre en un contexto que, en apariencia, debería ser favorable. Más de la mitad de los encuestados (54 %) considera que la actitud del gobierno de Claudia Sheinbaum hacia la inversión privada es mejor que la de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, esa mejora no ha logrado traducirse en mayor confianza ni en decisiones concretas de inversión. La percepción positiva hacia el gobierno no compensa otros factores de riesgo.

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Incertidumbre jurídica y señales institucionales

Entre los factores que más pesan en el ánimo empresarial destaca la incertidumbre jurídica. Cambios en reglas, reformas en curso y señales sobre el funcionamiento de las instituciones generan dudas sobre la estabilidad del entorno.

En este contexto, propuestas como la elección de jueces por voto popular han encendido alertas en sectores empresariales y jurídicos, que advierten posibles riesgos para la independencia judicial y la certidumbre legal. Para los inversionistas, la previsibilidad del sistema legal es un elemento crítico.

A esto se suma una percepción creciente de concentración de poder político, que diversos análisis vinculan con una posible reducción de contrapesos institucionales. Aunque no es un fenómeno nuevo, su peso en la toma de decisiones empresariales parece ir en aumento.

Inseguridad, economía débil y talento escaso

El diagnóstico del sector privado es amplio y consistente. Entre los principales problemas identificados aparecen:

  • Inseguridad pública persistente
  • Desaceleración económica
  • Falta de certidumbre jurídica
  • Escasez de talento calificado

Estos factores no sólo afectan la operación diaria de las empresas, sino también sus planes de expansión.

Un entorno que no acompaña

El contexto internacional tampoco ayuda. Presiones inflacionarias, volatilidad en mercados energéticos y tensiones geopolíticas han elevado la cautela global. México no es ajeno a ese entorno.

Sin embargo, el dato más relevante es interno: aun cuando las empresas logran sostener su desempeño, el entorno país no ofrece condiciones suficientes para impulsar nuevas inversiones.

Confianza que no alcanza

La lectura final es contundente. Existe una desconexión entre la resiliencia empresarial y la percepción del país como destino de inversión.

Como advierte Sergio Díaz, los factores positivos no están logrando compensar los riesgos. Y sin mejoras claras en seguridad, Estado de derecho y condiciones económicas, el tiempo juega en contra.