
La promesa de aumentar 30% la producción de combustibles en 2025 contrasta con refinerías subutilizadas, sobrecostos en Dos Bocas y una empresa del Estado que pierde casi 1,900 millones de pesos al día.
Por: Carlos Lozano Checa
Abril de 2025
Promesa presidencial de alto riesgo
A pocos meses de haber asumido el cargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha delineado los primeros trazos de su administración con una promesa energética ambiciosa: incrementar en 30% la producción nacional de gasolinas, diésel y turbosina para 2025, como parte de su Plan México 2024–2030. Esta propuesta, presentada como una continuidad del proyecto de “autosuficiencia energética” impulsado por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, plantea serias interrogantes sobre su viabilidad técnica, operativa y fiscal.
La presidenta sostiene que, con la operación plena de la refinería Olmeca (Dos Bocas), la reconfiguración de las seis refinerías del sistema nacional y la integración estratégica de Deer Park, México ya no dependerá de las importaciones de combustibles. Pero al contrastar este discurso con los datos oficiales, los informes de desempeño de PEMEX y el contexto macrofiscal del país, el escenario dista mucho de ser tan optimista.
Capacidades técnicas al límite: ¿puede crecer 30% la producción?
1. Producción nacional actual de combustibles
Según el Sistema de Información Energética (SIE) de la SENER, al cierre de 2023, México produjo en promedio:
- Gasolinas: 270 mil barriles diarios
- Diésel: 160 mil barriles diarios
- Turbosina: 45 mil barriles diarios
Para cumplir con el aumento de 30% prometido por la presidenta Sheinbaum, la producción debería alcanzar:
- Gasolinas: +350 mil barriles diarios
- Diésel: +210 mil barriles diarios
- Turbosina: +58 mil barriles diarios
Estas cifras representarían un aumento sin precedentes en menos de un año, algo que, con la infraestructura actual, no ha sido posible ni siquiera durante los periodos de mayor inversión en refinación.
2. Refinería Dos Bocas: aún en pruebas
La refinería Olmeca, en Paraíso, Tabasco, ha costado más de 18 mil millones de dólares, más del doble del presupuesto original. Aunque fue inaugurada simbólicamente en 2022 y anunciada en arranque técnico en 2023, aún no ha producido combustibles en volúmenes comerciales al inicio de abril de 2025.
Los reportes técnicos más recientes indican que el sistema de integración, las plantas catalíticas y los procesos de conversión siguen en calibración. Fuentes internas del sector estiman que la producción real podría comenzar hasta mediados de 2026, y aún así, con riesgos operativos relevantes debido al tipo de crudo nacional que se planea procesar, mayormente pesado y con alto contenido de azufre.
3. Deer Park: un activo externo, no autosuficiencia nacional
La refinería Deer Park, ubicada en Texas y adquirida por PEMEX en 2022, ha producido de forma eficiente cerca de 200 mil barriles diarios de petrolíferos. Sin embargo, no se trata de infraestructura nacional, y su operación está sujeta a regulaciones de Estados Unidos.
Su producción ha ayudado a estabilizar la balanza de combustibles importados, pero no puede considerarse un componente de autosuficiencia nacional, ya que implica:
- Costos logísticos de transporte transfronterizo.
- Dependencia de insumos y servicios estadounidenses.
- Exposición a sanciones, normas ambientales y condiciones geopolíticas externas.
Costo fiscal: el precio de una soberanía energética subvencionada
El modelo de autosuficiencia energética heredado por Sheinbaum y adoptado como base de su plan tiene un costo financiero importante, tanto directo como de oportunidad.
a) Subsidio al IEPS: drenaje a las finanzas públicas
Entre 2022 y 2023, el gobierno federal eliminó el cobro del IEPS a combustibles y aplicó estímulos complementarios para evitar alzas en el precio al consumidor. Esto significó un costo estimado de:
- $397 mil millones de pesos en 2022,
- Más de $250 mil millones en 2023,
- Una merma adicional en 2024, aunque decreciente, cercana a $160 mil millones, según estimaciones de CIEP y Hacienda.
Este esquema no sólo redujo la recaudación, sino que representó un subsidio regresivo, beneficiando proporcionalmente más a los consumidores de mayores ingresos (que consumen más gasolina) y restando recursos para inversión social.
b) PEMEX Transformación Industrial: operación en números rojos
Desde 2019, PEMEX TRI ha operado con pérdidas recurrentes. La refinación nacional ha sido un negocio estructuralmente deficitario. Entre los factores:
- Refinerías operando al 55% o menos de su capacidad.
- Altos costos de mantenimiento y frecuentes paros técnicos.
- Rendimientos bajos por la calidad del crudo procesado.
- Ineficiencias logísticas y falta de infraestructura de almacenamiento.
Persistir en este modelo significa seguir inyectando recursos públicos sin certidumbre de retorno. En el presupuesto de egresos 2025, ya se prevé una asignación de más de $450 mil millones de pesos a PEMEX, en su mayoría destinados a sostener la operación de refinerías y cubrir vencimientos de deuda.
A esto se suma la crítica situación financiera de Petróleos Mexicanos, cuya deuda financiera total ascendió a más de 106 mil millones de dólares al cierre de 2024, consolidándola como la petrolera más endeudada del mundo. Solo en el primer trimestre de 2024, la empresa reportó pérdidas netas por más de 172 mil millones de pesos, lo que equivale a casi 1,900 millones de pesos en pérdidas por día. Estos números reflejan no solo una presión financiera constante, sino una limitada capacidad de inversión propia, que hace inviable sostener —sin apoyo fiscal continuo— proyectos como Dos Bocas o el incremento significativo de producción nacional de combustibles. La necesidad de refinanciamiento constante, junto con los altos costos de operación en el segmento de refinación, deja claro que PEMEX difícilmente podrá cumplir las metas energéticas establecidas por el nuevo gobierno sin comprometer aún más la estabilidad fiscal del país.
¿Y la transición energética?
El plan presentado por Sheinbaum pone el foco casi exclusivamente en hidrocarburos líquidos, sin integrar de forma seria los temas de:
- Electromovilidad.
- Biocombustibles avanzados.
- Reducción progresiva del uso de combustibles fósiles en el transporte.
- Descarbonización de la matriz energética nacional.
Mientras países como Brasil, Chile o incluso Colombia avanzan hacia esquemas más limpios, México dobla la apuesta por combustibles fósiles, en un contexto donde la ventana para inversiones rentables en refinación se está cerrando a nivel global.
Prometen autosuficiencia sin sustento técnico ni fiscal
El anuncio de la presidenta Sheinbaum representa una apuesta política por continuar el modelo energético heredado, pero sin resolver los problemas estructurales que lo hacen inviable: infraestructura incompleta, sobrecostos, baja eficiencia y una pesada carga fiscal.
Para lograr el aumento del 30% en la producción de combustibles, sería necesario:
- Operar Dos Bocas a plena capacidad en menos de 12 meses.
- Elevar el uso de las refinerías nacionales a más del 85%.
- Resolver cuellos de botella logísticos y de distribución.
- Atraer inversión privada para almacenamiento y transporte.
Nada de esto está ocurriendo. Persistir en esta visión cerrada y de altos subsidios puede comprometer la salud fiscal del país y frenar la transformación energética que México necesita.
Si el gobierno realmente desea avanzar hacia la autosuficiencia y soberanía energética, debe hacerlo con base en eficiencia, tecnología, transparencia y apertura, no simplemente refinando más en nombre de una narrativa que no resiste el escrutinio técnico ni presupuestario.