Arturo Ríos vuelve al monólogo de Samuel Beckett bajo la dirección de Ana Graham; quedan siete funciones hasta el 5 de septiembre.
La temporada de El Final en el Cenart entra en su segunda semana con Arturo Ríos como único intérprete de un hombre viejo que, expulsado de la institución donde vivía, queda a merced de una ciudad indiferente. El montaje dirigido por Ana Graham inició el 8 de agosto y concluirá el 5 de septiembre en el Foro de las Artes.
No es una historia construida sobre grandes acontecimientos. Samuel Beckett coloca al personaje frente a necesidades elementales: encontrar dónde dormir, conseguir algo de dinero, caminar, soportar la mirada ajena y preservar cierta dignidad cuando prácticamente todo lo demás ha desaparecido.
El Final en el Cenart confronta la vejez
El protagonista comienza su recorrido después de ser expulsado de una institución de beneficencia. Lleva poco dinero, la ropa que viste y ninguna certeza sobre el lugar al que podrá dirigirse.
Mientras transita por Dublín encuentra más indiferencia que solidaridad. Beckett utiliza ese desplazamiento para hablar de soledad, exclusión, vejez y muerte, pero evita convertir al personaje en una figura construida sólo para provocar lástima. Es excéntrico, contradictorio y capaz de responder con ironía a un mundo que tampoco parece demasiado razonable.
La pregunta que atraviesa el montaje va más allá de saber qué ocurrirá con ese hombre. También obliga a mirar qué sucede alrededor de él: ¿qué hace una sociedad cuando una persona deja de ser productiva, pierde su hogar y comienza a resultar incómoda para los demás?
Ahí aparece uno de los elementos que mantiene vigente al texto: la exclusión no necesita adoptar la forma de una agresión abierta. A veces basta con no mirar.
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Un relato de 1946 llevado al teatro
Aunque esta versión se presenta como una obra escénica, el origen de El Final está en el relato The End, escrito por Samuel Beckett en 1946. El personaje y su deambular pertenecen, por tanto, a una etapa temprana de la obra del escritor irlandés que después se convertiría en una de las figuras fundamentales de la literatura y el teatro del siglo XX. La Universidad de Reading identifica The End como un relato corto de 1946.
El Final en el Cenart reúne a Arturo Ríos, Ana Graham y Samuel Beckett en una temporada que concluye el 5 de septiembre de 2026.
La relación de Arturo Ríos con este material tampoco comenzó en 2025. Por Piedad Teatro registra temporadas del montaje en 2013, en el Teatro El Granero, y en 2015, en el Teatro El Galeón. La traducción es de Antonio Vega y la dirección de Ana Graham.
El regreso de 2025 tuvo un significado especial. El INBAL presentó entonces El Final como parte de la celebración por los 50 años de trayectoria artística de Arturo Ríos, con una temporada del 3 de octubre al 9 de noviembre en el Teatro El Granero Xavier Rojas.
Arturo Ríos vuelve a un personaje clave
Para Ríos, el montaje representa también el regreso a uno de los trabajos que ha acompañado distintas etapas de su carrera.
La relación creativa con Ana Graham rebasa los 25 años. Ambos son cofundadores de Por Piedad Teatro y han desarrollado una colaboración que incluye actuación, dirección y producción de montajes contemporáneos. El INBAL señala que El Final fue, además, la primera obra que Graham dirigió.
Después de la respuesta obtenida en 2025, la directora decidió recuperar nuevamente la puesta.
“Estoy convencida de que cuando el teatro realmente nos importa a quienes lo hacemos, también le importa al público”, explica Graham en el material de presentación de esta temporada.
La frase resume buena parte de la apuesta: un escenario concentrado prácticamente en un solo cuerpo, una voz y un personaje que debe mantener al espectador frente a cuestiones que suelen evitarse.
Un hombre frente al vacío
La austeridad resulta especialmente apropiada para Beckett. En El Final importan tanto aquello que posee el protagonista como todo lo que ha perdido.
Casa, comunidad, seguridad y futuro se van reduciendo hasta dejarlo prácticamente frente a sí mismo.
La crudeza, sin embargo, convive con el humor negro. Beckett encuentra situaciones absurdas incluso dentro del deterioro, evitando una solemnidad permanente y haciendo del personaje algo más incómodo que una víctima convencional.
El espectador puede compadecerlo, reír con él, desconfiar de algunas de sus palabras y, finalmente, preguntarse cuánto de esa exclusión depende también de quienes prefieren mirar hacia otro lado.
El equipo detrás de El Final
Además de dirigir el montaje, Ana Graham firma el diseño de vestuario. Antonio Vega es responsable de la traducción y la instalación artística, mientras Víctor Zapatero desarrolla el diseño de iluminación y espacio escénico.
El equipo actual incluye a Cristóbal MarYán en la composición de música original y diseño sonoro; Olivia Barrera, como directora residente; Mónica García, en la producción ejecutiva; Emilia Cárdenas, como asistente de dirección, y Mildred Guerrero, en la asistencia de producción.
La producción corre a cargo de Por Piedad Teatro, compañía cuya trayectoria incluye montajes de dramaturgia contemporánea internacional y que mantiene una larga relación creativa con Ríos y Graham.
Siete funciones todavía disponibles
La temporada comenzó el sábado 8 de agosto, por lo que, al 13 de agosto, quedan siete funciones de El Final en el Cenart.
Los sábados se presenta a las 19:00 horas y los domingos a las 18:00 horas. Las funciones restantes son 15, 16, 22, 23, 29 y 30 de agosto, además del sábado 5 de septiembre. La entrada general cuesta 180 pesos y la obra está recomendada para mayores de 14 años.
Son siete oportunidades para encontrarse con un hombre que aparentemente ya no tiene nada y con una pregunta que Beckett se resiste a contestar por nosotros: cuánto queda de una persona cuando el mundo decide que ya no necesita verla.
Ese es, finalmente, el territorio que explora El Final en el Cenart: no sólo cómo aproximarse a la muerte, sino cómo conservar la dignidad mientras todavía se está aquí.
