Aún es de noche en Caracas sacude cines

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Aún es de noche en Caracas ya está en cines mexicanos. Un thriller sobre la crisis venezolana que sacude la cartelera.


Una historia que incomoda y dialoga con el presente

La película Aún es de noche en Caracas ya se encuentra en cartelera mexicana desde el 5 de febrero bajo el sello de Cinépolis Distribución. Su llegada coincide con un momento de tensión política renovada en Venezuela y con discusiones internacionales sobre democracia, derechos humanos y migración forzada.

Dirigida por Mariana Rondón y Marité Ugás, la cinta adapta la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, una de las obras literarias latinoamericanas más impactantes sobre la crisis venezolana reciente.

Lejos de quedarse en la denuncia explícita, el filme opta por el suspenso íntimo. La tensión no proviene sólo de la violencia exterior, sino del deterioro silencioso del tejido social.


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Caracas como territorio de supervivencia

La protagonista, Natalia Reyes, interpreta a Adelaida, una mujer que pierde a su madre en medio del caos de las protestas de 2017. Al regresar a su departamento descubre que fue tomado por grupos afines al régimen. Sin red de apoyo y sin Estado que la proteja, debe ocultarse y asumir otra identidad para mantenerse con vida.

El relato convierte a Caracas en un personaje más. No se trata sólo de una ciudad convulsa, sino de un espacio donde la ley dejó de ser garantía y sobrevivir exige decisiones extremas. La película construye un thriller que prescinde de artificios espectaculares y apuesta por la angustia cotidiana.

Durante las protestas de 2017, más de 100 personas murieron en enfrentamientos y actos represivos, según organizaciones internacionales. Ese contexto histórico funciona como telón de fondo, pero la historia se concentra en las consecuencias humanas del autoritarismo.


Del circuito internacional a las salas mexicanas

Antes de su estreno comercial, la cinta pasó por la Mostra de Venecia en la sección Venezia Spotlight, además de Toronto y Morelia. Ese recorrido consolidó su perfil como una de las producciones latinoamericanas más comentadas del último año.

El actor y productor Édgar Ramírez respalda el proyecto como productor, lo que refuerza su dimensión internacional. La producción contó con participación mexicana a través de la casa productora Redrum, encabezada por Stacy Perskie, consolidando una coproducción regional de alto alcance.

La fotografía de Juan Pablo Ramírez y el diseño de producción de Ezra Buenrostro refuerzan la atmósfera de encierro y vulnerabilidad que domina la narrativa.


Más que cine político

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Las directoras han señalado que la película no pretende ofrecer una consigna partidista, sino capturar la experiencia del desarraigo. El exilio, la pérdida del hogar y la fractura de la identidad atraviesan la historia.

Aunque la trama se sitúa en Venezuela, su resonancia trasciende fronteras. América Latina enfrenta debates similares sobre poder, democracia y migración. En ese sentido, la película funciona como espejo y advertencia.

En tiempos donde la polarización domina la conversación pública, Aún es de noche en Caracas propone algo distinto: mirar de frente las consecuencias humanas detrás de los titulares.

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