Papalote renueva el asombro

El Papalote Museo del Niño inaugura nuevas experiencias interactivas que buscan conectar salud, ciencia y aprendizaje en un contexto de rezago educativo.

Nuevas experiencias para un país con retos urgentes

En un momento en que México enfrenta desafíos estructurales en salud infantil y educación científica, el Papalote Museo del Niño apuesta por renovar su propuesta con dos nuevas experiencias permanentes: Interconectados y Wow Lab. Ambas exhibiciones buscan ir más allá del entretenimiento para convertirse en espacios donde el juego funcione como una herramienta activa de aprendizaje.

A más de tres décadas de su inauguración, el museo ubicado en el Bosque de Chapultepec refuerza su vocación original: hacer del conocimiento una experiencia tangible, emocional y participativa.

Interconectados: entender el cuerpo desde dentro

Desarrollada en colaboración con Grupo Bimbo, la exposición Interconectados representa la evolución de la emblemática sala “Mi Cuerpo”, una de las más visitadas del recinto.

La propuesta parte de una preocupación concreta: de acuerdo con datos recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, más de un tercio de la población infantil en México presenta sobrepeso u obesidad. Frente a este panorama, la exhibición plantea una experiencia inmersiva que invita a comprender el cuerpo como un sistema complejo y dinámico.

A través de una combinación de luz, sonido y tecnología digital, los visitantes recorren los sistemas circulatorio, musculoesquelético e inmunológico. El enfoque no es únicamente informativo, sino sensorial: el cuerpo se presenta como una red inteligente que responde, se adapta y se protege constantemente.

La intención es clara: reconectar a las infancias con su propio bienestar desde una experiencia que privilegia la curiosidad sobre la instrucción tradicional.

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Wow Lab: la ciencia como experiencia viva

Por su parte, Wow Lab, impulsado por Dr. Simi, introduce un formato dinámico que cambiará cada cuatro meses. Este modelo busca mantener vigente el interés por la ciencia en un contexto donde los resultados educativos reflejan rezagos importantes.

Según evaluaciones internacionales, una proporción significativa de estudiantes en México no alcanza niveles básicos de competencia en ciencias. En ese escenario, espacios como este laboratorio interactivo se posicionan como un complemento a la educación formal.

Dentro de Wow Lab, conceptos como la electrostática o la fuerza centrípeta se explican a través de experiencias prácticas guiadas por el personaje Curiox. La ciencia deja de ser abstracta para convertirse en un fenómeno observable, manipulable y, sobre todo, comprensible.

El asombro como punto de partida

Durante la presentación, la directora del museo, Alejandra Cervantes Mascareño, subrayó que el objetivo no es sólo informar, sino detonar procesos de pensamiento.

“En Papalote, el asombro es la puerta de entrada al pensamiento crítico que el país necesita”, afirmó.

La declaración resume el enfoque institucional: generar experiencias que no sólo transmitan conocimiento, sino que fomenten habilidades como la observación, la curiosidad y la capacidad de cuestionar.

Más que una renovación, una postura educativa

Más allá de la inauguración de nuevas salas, el mensaje del museo apunta a una visión más amplia. En palabras de Alejandra Cervantes Mascareño, la niñez no es una etapa preparatoria, sino un presente que exige atención inmediata.

Con estas aperturas, el Papalote no sólo actualiza su oferta museográfica, sino que reafirma su papel como un espacio donde la educación se construye desde la experiencia. En un contexto donde aprender puede percibirse como una obligación, el museo insiste en una idea simple pero poderosa: el conocimiento también puede ser juego.