Remodela tu casa sin correr riesgos

Remodelación segura del hogar con herramientas sobre una mesa y cocina en proceso de renovación.

El “hazlo tú mismo” puede resolver mejoras sencillas, pero electricidad, herramientas y materiales exigen saber hasta dónde conviene intervenir.

La necesidad de mejorar la vivienda está presente en millones de hogares mexicanos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI, 58.5% de las viviendas particulares habitadas propias reportó necesidad de arreglos o remodelación, desde reparar pisos hasta cambiar puertas, ventanas u otros elementos de la casa.

Muchas de esas mejoras se realizan por etapas y con recursos propios. Pintar una habitación, montar un mueble, ajustar una puerta o sustituir algunos accesorios puede estar al alcance de muchas personas, pero los riesgos aumentan cuando el trabajo involucra electricidad, gas, modificaciones estructurales o instalaciones que requieren conocimientos especializados.

Remodelar la casa con seguridad

Tramontina recomienda elegir las herramientas de acuerdo con cada tarea y evitar improvisaciones que pueden terminar dañando una pieza, la instalación o provocar un accidente. En trabajos eléctricos, además, una herramienta aislada reduce riesgos, pero no sustituye la capacitación necesaria para intervenir una instalación.

Las normas mexicanas de seguridad para mantenimiento eléctrico establecen medidas como interrumpir la corriente, comprobar la ausencia de tensión y utilizar herramientas y equipos de protección apropiados antes de intervenir conductores o equipos.

Apagar únicamente un interruptor de pared no garantiza que un circuito esté desenergizado. Para trabajar en un contacto, apagador u otra parte de la instalación es necesario identificar el circuito correspondiente en el centro de carga, desconectarlo y comprobar que no exista tensión. Cuando no se cuenta con los conocimientos o instrumentos para hacerlo, la reparación debe quedar en manos de un electricista capacitado.

Entre las herramientas destinadas a este tipo de trabajos están los destornilladores de la línea PRO de Tramontina, fabricados conforme a la norma IEC 60900 y diseñados para trabajos de baja tensión de hasta 1,000 V en corriente alterna. Su aislamiento incorpora capas de distinto color que permiten detectar daños por desgaste.

La certificación de una herramienta no significa que cualquier persona pueda utilizarla sobre un circuito energizado. El aislamiento forma parte de las medidas de protección, pero la primera medida sigue siendo trabajar con la instalación sin energía siempre que sea posible.

Cuidado con las sobrecargas

Otra recomendación frecuente en instalaciones domésticas es evitar que una carga continua se acerque al límite del circuito. En un interruptor de 20 amperes suele mencionarse como referencia una carga continua de hasta 16 amperes, relación derivada del criterio de dimensionar ciertas cargas al 125% de su consumo.

Esa proporción no debe aplicarse automáticamente a cualquier instalación. La capacidad de un circuito depende también del calibre de los conductores, las protecciones instaladas, el tipo de carga y las condiciones del cableado.

Un interruptor que se dispara con frecuencia, un contacto que se calienta, olor a plástico quemado o cables deteriorados son señales que ameritan revisar la instalación. Colocar una pastilla de mayor capacidad sin comprobar que los conductores puedan soportarla puede aumentar el riesgo de sobrecalentamiento.

Identificar cada interruptor del centro de carga también facilita cortar la energía en una emergencia y permite saber qué circuito alimenta cada zona de la vivienda sin hacer pruebas innecesarias.

La cocina también puede mejorar

En la cocina, una remodelación sencilla puede comenzar por revisar medidas, materiales y conexiones antes de comprar nuevos equipos.

Para sustituir una tarja se debe considerar el espacio disponible en la cubierta, la profundidad del gabinete y la posición del desagüe. Tramontina recomienda modelos con más de 21 centímetros de profundidad cuando se utilizan ollas o recipientes grandes, además de sistemas inferiores que reduzcan el ruido producido por el agua y los utensilios.

El acero inoxidable AISI 304 es uno de los materiales utilizados en tarjas por su resistencia a la corrosión y facilidad de limpieza. Algunos acabados cepillados ayudan además a disimular marcas de agua y pequeños rayones propios del uso cotidiano.

Modelos como la tarja Morgana incorporan accesorios como tabla de madera, cesto alambrado y dispensador de jabón, elementos pensados para aprovechar mejor el área de trabajo. Antes de instalar cualquier tarja también deben revisarse las llaves de paso, el sifón, las conexiones de agua y el sellado de la cubierta para evitar filtraciones dentro del mueble.

Una herramienta para cada tarea

Buena parte del mantenimiento doméstico no requiere intervenir instalaciones delicadas. Armar un librero, ajustar bisagras, instalar accesorios o realizar pequeñas reparaciones puede resolverse con herramientas básicas elegidas para el trabajo específico.

Un juego de destornilladores con puntas de diferentes medidas ayuda a evitar daños en las cabezas de los tornillos. Las puntas magnetizadas facilitan el trabajo en espacios reducidos y el acero cromo vanadio templado se utiliza habitualmente en herramientas diseñadas para soportar esfuerzos repetidos.

Para trabajos de jardín, construcción ligera o movimiento de materiales, una carretilla debe elegirse según el peso que transportará y las condiciones del terreno. Las llantas resistentes a pinchaduras pueden reducir interrupciones durante el trabajo, aunque la carga siempre debe mantenerse dentro de los límites indicados por el fabricante.

Comprar la herramienta más grande o potente tampoco garantiza un mejor resultado. Una herramienta adecuada al proyecto permite trabajar con mayor precisión y reduce el riesgo de dañar materiales, tornillos, superficies o instalaciones.

Saber hasta dónde hacerlo uno mismo

El “hazlo tú mismo” permite resolver pequeñas necesidades del hogar, distribuir una remodelación en varias etapas y aprovechar mejor el presupuesto. También exige reconocer cuándo una reparación sencilla empieza a convertirse en un trabajo especializado.

Pintar, ensamblar muebles, cambiar herrajes o instalar determinados accesorios no implica el mismo riesgo que abrir un tablero eléctrico, modificar una tubería de gas, derribar un muro o intervenir elementos estructurales.

Una remodelación bien hecha no depende de realizar todo sin ayuda. El objetivo es que la vivienda funcione mejor al terminar el trabajo y que una reparación doméstica no termine convertida en un problema más costoso o peligroso.