Equipos que incumplen especificaciones desplazan producción nacional y elevan costos médicos, incapacidades y pérdidas de productividad.
Cascos, respiradores, guantes, lentes y otros equipos de protección personal que no cumplen las especificaciones técnicas necesarias representan un impacto económico y social estimado en $227.8 millones de dólares anuales en México, de acuerdo con el primer diagnóstico elaborado por Teseo Data Lab sobre este mercado.
La cifra reúne dos efectos diferentes. El estudio calcula que los fabricantes establecidos en México pierden alrededor de $106.3 millones de dólares al año en producción, ingresos y participación de mercado, mientras otros $121.5 millones corresponden a costos sociales asociados con atención médica, incapacidades y pérdida de productividad.
El problema rebasa así la competencia entre fabricantes nacionales e importadores. Cuando un casco no resiste el impacto para el cual debería proteger, un respirador no filtra adecuadamente o unos lentes fallan ante el riesgo previsto, la diferencia entre un producto certificado y otro de desempeño deficiente puede trasladarse directamente a la seguridad del trabajador.
La investigación de Teseo Data Lab, construida a partir de 315 fuentes oficiales y datos actualizados a 2026, estima además que 24.3% de las importaciones mexicanas de EPP procede de China y que la industria manufacturera nacional perdió 15.2% de participación de mercado durante los últimos cinco años.
EPP de mala calidad llega al trabajo
El mercado mexicano de equipos de protección personal alcanza aproximadamente $1,402 millones de dólares anuales, según el diagnóstico presentado este 28 de septiembre. En él participan desde grandes industrias hasta constructoras, hospitales, talleres y empresas cuyos trabajadores necesitan protección para cabeza, ojos, vías respiratorias, manos, brazos, pies o labores en altura.
El reporte calcula que los productos que compiten sin cumplir adecuadamente las especificaciones técnicas afectan alrededor de 16.2% del mercado nacional.
Para una empresa, comprar equipo más barato puede representar un ahorro inmediato, pero ese beneficio desaparece si el producto falla en el momento para el cual fue adquirido. El costo puede transformarse en lesiones más graves, días de incapacidad, atención médica, interrupciones de actividades y pérdida de productividad.
El estudio atribuye esos costos a distintos actores: empresas usuarias, trabajadores, el IMSS y otros organismos que finalmente absorben las consecuencias económicas de los accidentes.
México ya tiene normas obligatorias
El problema no deriva de la ausencia de regulación. México cuenta desde el 28 de septiembre de 2025 con la NOM-017-STPS-2024, que establece los requisitos mínimos para seleccionar, utilizar y manejar equipo de protección personal en los centros de trabajo. Su objetivo expreso es prevenir accidentes y enfermedades laborales.
La norma obliga a determinar el equipo necesario de acuerdo con los riesgos específicos a los que está expuesta cada persona. Además, remite a disposiciones especializadas como la NOM-113-STPS-2009 para calzado de protección, la NOM-115-STPS-2009 para cascos y la NOM-116-STPS-2009 para respiradores contra partículas nocivas.
Estas normas no se limitan a indicar que un trabajador debe portar casco, calzado o respirador. Establecen clasificaciones, especificaciones y métodos de prueba destinados a comprobar que el producto realmente proporciona la protección para la cual fue fabricado.
Existen además mecanismos de evaluación de conformidad. En el caso de cascos industriales, por ejemplo, se realizan certificaciones bajo la NOM-115-STPS-2009 según el tipo de protección requerida, incluida resistencia al impacto y, cuando corresponde, protección frente a riesgos eléctricos.
El hueco aparece después de importar
El diagnóstico de Teseo Data Lab coloca una parte del problema en la vigilancia posterior a la entrada de las mercancías al país. Señala que no existe una conexión suficientemente robusta entre certificado, importador, producto disponible en el mercado, resultados de laboratorio y consecuencias regulatorias cuando se detecta un incumplimiento.
De acuerdo con el análisis, esa falta de trazabilidad dificulta retirar productos deficientes y sancionar a importadores reincidentes.
México ha utilizado los aranceles como instrumento para proteger ramas industriales expuestas a distorsiones comerciales. El Gobierno federal modificó desde el 1 de enero de 2026 los gravámenes aplicables a diversas mercancías importadas y posteriormente estableció tasas de entre 5% y 35% para 185 fracciones arancelarias, dentro de una política más amplia de protección de la industria nacional.
EPP de mala calidad genera un impacto de $227.8 millones de dólares anuales entre industria, atención médica, incapacidades y productividad.
Sin embargo, pagar un arancel no demuestra que un casco resista un impacto, que un respirador filtre las partículas indicadas o que un guante proporcione la protección ofrecida. Son controles distintos: uno actúa sobre las condiciones comerciales de importación y otro sobre el desempeño técnico del producto.
Proponen probar 1,200 productos al año
Frente a esa brecha, Teseo Data Lab propone crear un Programa Nacional de Muestreo y Ensayo capaz de someter a pruebas 1,200 productos cada año, acompañado por un padrón sectorial de importadores que permita relacionar directamente los resultados negativos con suspensiones y otras consecuencias administrativas.
El proyecto incluye también una plataforma denominada EPP-MX, destinada a integrar información de mercado, importaciones, certificados, muestreos, pruebas y alertas para seguir cada producto y detectar irregularidades.
En materia económica, el documento plantea incentivos fiscales para fabricantes que cumplen las normas, mediante mecanismos relacionados con ISR, deducción de gastos de certificación e inversión y compras públicas.
Según las estimaciones del propio estudio, la aplicación conjunta de estas medidas podría incrementar las ventas de producción nacional en $215.2 millones de dólares anuales y generar 8,640 empleos. Son proyecciones de Teseo Data Lab, no resultados observados hasta ahora.
El diagnóstico abre un problema que los aranceles por sí mismos no resuelven: un equipo de protección personal puede ser barato o caro, nacional o importado, pero su función se decide cuando ocurre el accidente. La vigilancia efectiva del EPP de mala calidad depende de comprobar mediante pruebas que el producto vendido en México protege al trabajador como indican sus especificaciones.
