Emiliano va por Singapur

Un estudiante de Jalisco logró oro en SASMO 2026 y viajará a Singapur gracias al apoyo de su comunidad.

De Villa Corona al mapa mundial de las matemáticas

Jesús Emiliano García Terán tiene 16 años, estudia en el CECYTEJ y es originario de Villa Corona, Jalisco. Su historia empezó en las aulas de Estipac, pero en cuestión de meses saltó a una dimensión mucho más grande: la de las olimpiadas internacionales de matemáticas.

El joven jalisciense obtuvo medalla de oro en SASMO 2026, la Singapore and Asian Schools Math Olympiad, y logró el puntaje más alto de la delegación mexicana. Ese resultado le abrió el pase a SIMOC 2026, el Singapore International Math Olympiad Challenge, que se realizará en Singapur y reúne a estudiantes sobresalientes de distintos países.

El caso no sólo destaca por el resultado académico. También revela una historia de comunidad: para cubrir vuelos, hospedaje, alimentación e inscripción, su familia abrió una campaña en GoFundMe con una meta de $160,000 pesos. De acuerdo con el material de la campaña proporcionado para esta cobertura, la respuesta superó la expectativa y alcanzó $191,469 pesos, suficiente para asegurar el viaje y dar un margen frente a posibles imprevistos.

Un logro que empezó en Estipac

Antes de pensar en Singapur, Emiliano participó en SMAR 2025, un concurso académico organizado en Jalisco para estudiantes de educación básica. Ahí obtuvo el primer lugar estatal, resultado que marcó el inicio de una ruta competitiva más exigente.

Ese desempeño le permitió participar en SASMO 2026, una olimpiada que combina contenidos escolares con retos de pensamiento lógico y problemas de mayor dificultad. La competencia no se limita a repetir fórmulas: exige interpretar, razonar, elegir estrategias y resolver bajo presión.

Para un estudiante de 16 años, ganar oro en ese contexto ya implica un mérito notable. Pero alcanzar el puntaje más alto de México coloca su caso en una categoría especial: Emiliano no sólo representará a su escuela o a su municipio, también llevará el nombre de Jalisco y de México a una competencia global.

Matemáticas en un país con rezago

La historia adquiere más peso cuando se mira el contexto educativo nacional. En México, las matemáticas siguen siendo uno de los grandes pendientes del sistema escolar. De acuerdo con el análisis del IMCO sobre PISA 2022, dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico en esa área.

El dato no es menor. PISA evalúa la capacidad de estudiantes de 15 años para aplicar conocimientos a situaciones de la vida real. Cuando una mayoría no logra representar matemáticamente una situación simple, el problema rebasa el salón de clases: afecta oportunidades futuras, movilidad social, empleabilidad y participación en sectores estratégicos.

En ese panorama, el avance de Emiliano funciona como una excepción luminosa, pero también como recordatorio incómodo. México tiene talento, incluso en comunidades que pocas veces ocupan el centro de la conversación pública. El reto está en identificarlo, acompañarlo y evitar que la falta de recursos frene trayectorias prometedoras.

La comunidad también resolvió el problema

La parte económica de esta historia pudo convertirse en el obstáculo más duro. Competir fuera del país implica gastos que muchas familias no pueden cubrir de inmediato: vuelos internacionales, hospedaje, alimentación, trámites y cuotas de participación.

La campaña “Apoya a Emiliano a representar a México en Singapur” convirtió ese desafío individual en una causa colectiva. En menos de 15 días, según la información compartida para la cobertura, la recaudación superó la meta original. Ese respaldo cambió el escenario: el viaje dejó de depender de la incertidumbre y pasó a convertirse en una posibilidad concreta.

La familia lo resumió con una frase que explica el sentido de la colecta: “Apoyar a Emiliano es apoyar el talento mexicano, la educación, los sueños de un joven de nuestra comunidad y el orgullo de Jalisco y de México”.

Más que una buena noticia

El caso de Jesús Emiliano García Terán tiene todos los elementos de una historia inspiradora: talento, esfuerzo, familia, comunidad y una meta internacional. Pero reducirlo sólo a una “buena noticia” sería quedarse corto.

También plantea preguntas necesarias. ¿Cuántos estudiantes con habilidades similares no llegan a una competencia internacional por falta de dinero, orientación o visibilidad? ¿Cuántos jóvenes con talento científico se pierden antes de encontrar una oportunidad? ¿Qué pasaría si las instituciones, escuelas y comunidades detectaran antes estos perfiles y los acompañaran mejor?

La respuesta solidaria alrededor de Emiliano muestra que la sociedad sí puede reaccionar cuando conoce una historia concreta. Sin embargo, el talento académico no debería depender únicamente de campañas urgentes. En un país con rezagos fuertes en matemáticas, cada estudiante que destaca debería activar una red de apoyo más amplia y más estable.

Singapur como siguiente prueba

SIMOC 2026 no será sólo otro examen. La competencia internacional incluye resolución de problemas, pensamiento lógico, trabajo en equipo y desafíos diseñados para estudiantes de alto rendimiento. Para Emiliano, será una oportunidad de medirse con jóvenes de otros países, aprender de un entorno altamente competitivo y demostrar que el talento mexicano también puede abrirse paso desde comunidades pequeñas.

Su viaje empezó con números, pero hoy cuenta una historia más amplia: la de un estudiante que convirtió la disciplina en oportunidad, y la de una comunidad que entendió que apoyar a un joven brillante también es apostar por el futuro.