7 años de la 4T. Nada qué celebrar

El festejo oficial por los “7 años” de la 4T contrasta con cifras de estancamiento económico, violencia récord y retrocesos en salud, educación y bienestar.

El gobierno federal convocó a una masiva celebración por los “7 años de la Cuarta Transformación” el 6 de noviembre en la Ciudad de México. La convocatoria propone festejar avances históricos y un país “más justo”, mientras el reciente informe de gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en estabilidad económica, reducción de pobreza y consolidación de derechos.
Sin embargo, una revisión crítica de los principales indicadores del periodo revela un panorama muy distinto: uno donde el optimismo oficial se estrella contra cifras de estancamiento, retrocesos estructurales y una crisis de violencia sin precedentes.


Economía: el discurso del avance frente a la realidad del estancamiento

Aunque el gobierno presume fortaleza macroeconómica, los últimos siete años muestran un crecimiento promedio anual de 0.8%, prácticamente nulo frente al incremento de la población. El país no generó riqueza por habitante, lo que contradice la narrativa de expansión sostenida.

La deuda pública aumentó en 7.6 billones de pesos, mientras el déficit fiscal llegó a niveles récord, un contraste claro con la bandera de la austeridad republicana.

El fenómeno del nearshoring tampoco ha producido el impulso que promete el discurso oficial: la nueva inversión extranjera cayó 21.5%, indicador que pone en entredicho la supuesta “confianza internacional” hacia México.

A ello se suma una inflación acumulada de 37.6%, que redujo el poder adquisitivo y encareció la vida cotidiana. El festejo puede llenar plazas; pero difícilmente llena la despensa.


Pobreza y bienestar: menos pobres en estadística, más carencias en la vida diaria

El informe presidencial destaca una salida significativa de personas de la pobreza. Sin embargo, el desglose de los datos revela que solo 1.7 millones abandonaron la pobreza extrema, menos que en el sexenio anterior, cuando 2.2 millones lograron hacerlo.

Mientras tanto, la canasta alimentaria aumentó 55.6% en zonas rurales y 56.8% en urbanas. Aunque alguien salga de la línea oficial de pobreza, comer cuesta cada vez más.

Otros indicadores profundizan el contraste con el discurso:

  • 2 millones más viven con tres o más carencias sociales.
  • 700 mil personas adicionales enfrentan rezago educativo.
  • 24.4 millones más carecen de acceso a servicios de salud.
  • 62.7 millones no tienen seguridad social.

La 4T presume justicia social, pero los números reflejan que millones viven en condiciones precarias o con servicios deteriorados.


Seguridad: cifras de guerra en un país que festeja la pacificación

Mientras el gobierno asegura que la estrategia de seguridad “ya muestra resultados”, los datos del periodo cuentan una historia mucho más cruda:

  • 233,398 homicidios, la cifra más alta registrada para un periodo comparable.
  • 70,173 desapariciones, indicador propio de zonas de conflicto armado.
  • 14,223,229 delitos, un aumento del 13%.
  • 6,173 feminicidios.
  • 140,870 violaciones.
  • 65,965 extorsiones.

Además, el país se mantiene como uno de los entornos más peligrosos para ejercer el periodismo, con 55 periodistas asesinados, el lugar 4 mundial en asesinatos y 1 en desapariciones, junto con el puesto 121 en libertad de prensa.

La brecha entre el discurso presidencial y estas cifras no podría ser más grande: se habla de abrazos, pero el país sigue sangrando.

💻 Visita YoUsuarioFinal 📱

🇲🇽 Conoce más en SuperMexicanos 🎬


Educación e infraestructura: retrocesos que desmienten la narrativa del progreso

Pese a que el gobierno celebra la expansión de derechos educativos, los últimos años presentan un saldo negativo:

  • 1,537,600 estudiantes menos en el sistema educativo.
  • 31,934 alumnos indígenas que abandonaron las aulas.
  • Solo 1,839 escuelas nuevas, frente al cierre de 641 bibliotecas.

En infraestructura básica, la tendencia tampoco acompaña al discurso:

  • 2,685 km menos de carreteras,
  • 143 km menos de caminos,
  • 3,785 metros menos de puentes.

Los megaproyectos avanzan, pero la infraestructura cotidiana —la que conecta, transporta y sostiene a millones— se debilita.


Mercado laboral: mucho empleo… pero precario

El desempleo permanece bajo, pero la calidad del trabajo contradice la idea de prosperidad:

  • 2.1 millones de personas trabajan sin sueldo.
  • 23.3 millones ganan un salario mínimo o menos.
  • 32.9 millones se encuentran en la informalidad.
  • 35.9 millones carecen de acceso a salud.
  • 12.5 millones no tienen prestaciones básicas.

El empleo crece, sí, pero mayoritariamente en condiciones que limitan la movilidad social.


Salud: el sistema que se prometió como Dinamarca se debilitó

Mientras el gobierno asegura que consolida una cobertura universal, los números evidencian una reducción drástica en atención:

  • Aunque la demanda aumentó 227%, las consultas externas cayeron 60%.
  • 61% menos consultas prenatales.
  • 58% menos tamiz neonatal.
  • 66% menos consultas de planificación familiar.
  • 74% menos consultas infantiles.
  • 63% menos esquemas completos de vacunación.

Además, entre el 52% y 95% de las instalaciones públicas de salud están en estado regular o malo.

Es un sistema sometido a desgaste estructural, lejos de la promesa de convertirse en uno de primer mundo.


Estado de derecho: la asignatura pendiente que no llega al discurso oficial

México se mantiene entre los peores lugares del mundo en mediciones de institucionalidad:

  • #22 con peor estado de derecho.
  • #9 con mayor corrupción.
  • #11 en falta de orden y seguridad.
  • #89 en transparencia.
  • #9 en peor justicia civil.
  • #8 en peor justicia penal.

Se celebra la transformación, pero la justicia no se transforma.


Libertad de prensa: el silencio que nadie menciona en los festejos

Los ataques contra periodistas y la precariedad para ejercer la libertad de expresión no figurarán en la celebración del 6 de noviembre. Pero los datos siguen ahí: un país donde informar puede costar la vida y donde la crítica periodística se ejerce en un entorno de riesgo permanente. Todo el poder del Estado contra los que piensan diferetne.


Festejo y realidad: el país dividido entre narrativa y evidencia

El evento del 6 de noviembre será multitudinario. Habrá música, consignas y discursos celebratorios. Pero bajo el ruido festivo permanece un país con realidades difíciles de ocultar:

Una economía estática, un sistema de salud debilitado, un mercado laboral precarizado, una infraestructura incompleta, instituciones frágiles y una violencia que desborda cualquier narrativa oficial.

El contraste entre la fiesta y la estadística no podría ser más elocuente.
La pregunta que persiste es simple: ¿qué se celebra realmente?