El vals mexicano toma el CENART

Susurros del tiempo reunirá obras emblemáticas del repertorio nacional en una velada con piano, violín, voz, percusión y danza.

El vals mexicano volverá a ocupar el escenario del Centro Nacional de las Artes con Susurros del tiempo: un siglo de valses mexicanos, concierto de la Orquesta Solistas de México dedicado a una parte entrañable del repertorio nacional.

La presentación se realizará el domingo 7 de junio, a las 17:00 horas, en el Auditorio Blas Galindo, como parte del ciclo “Música del mundo”. La entrada tendrá un costo de 250 pesos, con promoción de 2×1 los miércoles en compra en línea.

Más que una velada nostálgica, el concierto propone una revisión sonora de un género que acompañó salones, teatros, reuniones familiares y espacios públicos durante distintas etapas de la vida cultural mexicana. En esa ruta aparecerán piezas como Vals Poético, Vals Capricho, Tehuantepec, Íntima, Alejandra y Dios nunca muere, obras que forman parte del imaginario musical del país.

El vals como patrimonio emocional

Aunque el vals llegó a México como una forma musical europea, con el tiempo adquirió acentos propios. En el país dejó de ser sólo música de salón y se convirtió en una expresión cargada de intimidad, melancolía, elegancia y memoria popular.

Esa apropiación mexicana puede escucharse en compositores que transformaron el género desde sus propios contextos. Felipe Villanueva, autor de Vals Poético, aportó una sensibilidad lírica que lo colocó entre los nombres asociados al desarrollo de una identidad musical mexicana. Juventino Rosas, recordado internacionalmente por Sobre las olas, también forma parte de esa tradición que hizo del vals una música reconocible dentro y fuera del país.

En el caso de Macedonio Alcalá, Dios nunca muere ocupa un lugar especial. La pieza, profundamente ligada a Oaxaca, rebasó el terreno del concierto para convertirse en una melodía de pertenencia, duelo y esperanza. Su permanencia demuestra cómo una obra instrumental puede arraigarse en la memoria colectiva hasta adquirir valor casi ceremonial.

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Una dotación poco convencional

La Orquesta Solistas de México presentará este repertorio con una formación instrumental particular: piano, violín, voz femenina y dos percusionistas. A esa combinación se sumará una pareja de bailarines de ballet, que acompañará algunas obras y añadirá una dimensión escénica a la experiencia.

La propuesta resulta atractiva porque no reproduce el vals como pieza de museo. En cambio, lo coloca en un formato de cámara expandido, con elementos vocales, rítmicos y corporales que pueden abrir nuevas lecturas para públicos acostumbrados a escuchar estas obras en versiones tradicionales.

Bajo la dirección artística y producción de Arturo Portugal Navarrete, la Orquesta Solistas de México reúne a músicos solistas de distintas instituciones y agrupaciones del país. La agrupación ha construido una línea de trabajo que cruza la interpretación musical con referentes culturales como la literatura y la danza, lo que permite presentar programas con una intención más narrativa.

Entre salón, escenario y recuerdo

El título del concierto, Susurros del tiempo, apunta a una idea clara: estas piezas no sólo pertenecen al pasado, sino que siguen hablando desde él. El vals mexicano conserva una fuerza particular porque suele aparecer asociado a imágenes familiares, celebraciones, despedidas, películas, plazas, bandas de pueblo y repertorios escolares.

Ese carácter híbrido explica su permanencia. Puede sonar refinado en una sala de concierto y, al mismo tiempo, conservar una conexión popular. Puede interpretarse con rigor académico sin perder su carga sentimental. Puede pertenecer a compositores de formación clásica y, aun así, circular en la memoria de personas que quizá no conocen los nombres de sus autores, pero sí reconocen sus melodías.

La programación del CENART permite observar esa doble vida del género: el vals como patrimonio artístico y como archivo emocional. En tiempos de consumo musical fragmentado, recuperar estas obras en vivo también abre una pregunta sobre lo que permanece cuando una canción, una melodía o una danza atraviesan generaciones.

Jóvenes talentos y continuidad musical

Además de su actividad concertística, la Orquesta Solistas de México impulsa la formación artística a través de su Academia Solistas de México, un proyecto enfocado en apoyar y desarrollar jóvenes talentos musicales.

Ese punto dialoga con el sentido del concierto. Interpretar valses mexicanos no implica sólo rescatar repertorio: también significa transmitirlo, estudiarlo y devolverlo al escenario para que nuevas generaciones lo escuchen fuera del cliché o de la postal antigua.

El concierto Susurros del tiempo: un siglo de valses mexicanos se realizará el domingo 7 de junio, a las 17:00 horas, en el Auditorio Blas Galindo del CENART. La velada reunirá música, memoria y danza en torno a un género que México adoptó, transformó y convirtió en parte de su propio paisaje sonoro.