Ciberacoso en México alcanza 19.4 millones

Ciberacoso en México: joven observa con preocupación mensajes recibidos en su teléfono celular.

Mujeres jóvenes enfrentan mayor riesgo; identidades falsas, mensajes ofensivos y propuestas sexuales encabezan las agresiones. El ciberacoso en México afectó a 19.4 millones de personas en 2025. Conoce quiénes enfrentan mayor riesgo, las agresiones más comunes y cómo actuar.

El ciberacoso en México afectó a 19.4 millones de personas de 12 años y más durante los 12 meses previos al levantamiento de 2025. La cifra representa 20.4% de los 94.9 millones de usuarios de internet de ese grupo de edad, de acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

La proporción disminuyó frente al 21.0% registrado en 2024. Sin embargo, el INEGI no marcó la variación nacional como estadísticamente significativa, por lo que el cambio no permite afirmar que exista una reducción consolidada del problema. En 11 entidades sí se identificaron descensos significativos, tres registraron aumentos y 18 permanecieron sin cambios estadísticos.

El MOCIBA no contabiliza denuncias ni sentencias. Se trata de una encuesta sobre experiencias declaradas por la población, levantada entre el 25 de agosto y el 17 de octubre de 2025 en una muestra de 65,057 viviendas de las 32 entidades federativas. Las preguntas abarcan hechos vividos durante los 12 meses anteriores a cada entrevista.

Ciberacoso en México golpea más a jóvenes

Las mujeres presentaron una prevalencia de 21.5%, frente a 19.2% entre los hombres. La diferencia se amplía en edades jóvenes: 28.0% de las usuarias de internet de 20 a 29 años vivió alguna agresión digital, al igual que 25.4% de quienes tenían entre 12 y 19 años.

Entre los hombres, el grupo de 20 a 29 años también mostró el porcentaje más alto, con 23.5%. Le siguieron quienes tenían entre 30 y 39 años, con 20.4%, y los adolescentes y jóvenes de 12 a 19 años, con 19.5%. La incidencia disminuyó gradualmente en edades mayores, aunque permaneció por encima de 12% en todos los grupos.

Los datos confirman que el riesgo no se concentra exclusivamente en adolescentes. Jóvenes que estudian, trabajan, buscan empleo, utilizan aplicaciones de citas, venden productos o mantienen relaciones personales mediante redes sociales también quedan expuestos a perfiles falsos, vigilancia de cuentas, mensajes sexuales, amenazas y suplantaciones.

Durango y Jalisco encabezan la incidencia

Durango registró la mayor prevalencia del país, con 24.5% de sus usuarios de internet afectados. Jalisco llegó a 24.4%, mientras Ciudad de México y Oaxaca alcanzaron 23.8% cada una.

En el extremo contrario se ubicaron Sonora, con 14.7%; Sinaloa, con 15.5%, y Coahuila, con 15.6%. Estas diferencias no significan necesariamente que las entidades con porcentajes menores tengan mejores mecanismos de denuncia o atención, pues la encuesta mide experiencias declaradas y no carpetas de investigación.

La Ciudad de México merece atención especial. Su prevalencia pasó de 18.4% en 2024 a 23.8% en 2025, un crecimiento relativo de 29.3% que el INEGI sí consideró estadísticamente significativo. También aumentó en Baja California y Quintana Roo. Por el contrario, Yucatán, Chiapas, Sinaloa, Guanajuato y San Luis Potosí presentaron algunos de los descensos más pronunciados.

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Identidades falsas dominan las agresiones

El contacto mediante identidades falsas fue la situación más frecuente y afectó a 37.2% de las víctimas. Le siguieron los mensajes ofensivos, con 32.7%, y las llamadas ofensivas, con 24.1%.

Las modalidades cambian según el sexo. Entre las mujeres, 25.2% recibió insinuaciones o propuestas sexuales y 23.5% contenido sexual no solicitado. Entre los hombres, esas proporciones fueron de 10.7 y 12.0%, respectivamente.

Los hombres reportaron con mayor frecuencia mensajes ofensivos, con 35.0%, frente a 30.8% de las mujeres. También enfrentaron más llamadas ofensivas: 27.3% contra 21.6%. En cambio, las mujeres mostraron una exposición considerablemente mayor a las agresiones de carácter sexual.

Otras conductas incluyeron suplantación de identidad, rastreo de cuentas, críticas por apariencia o clase social, provocaciones deliberadas y amenazas de divulgar información, fotografías, audios o videos para extorsionar.

WhatsApp concentra los contactos agresivos

WhatsApp fue el medio más mencionado por las víctimas: 40.6% de las mujeres y 42.6% de los hombres recibió por esa vía alguna agresión. Esto no significa que la plataforma origine el acoso, sino que su uso extendido facilita que personas conocidas o desconocidas establezcan contacto directo.

Entre las mujeres, Facebook apareció en 34.2% de los casos y las llamadas a teléfonos celulares en 34.0%. Entre los hombres, las llamadas móviles alcanzaron 39.7% y Facebook, 24.2%.

Messenger, Instagram, mensajes SMS y TikTok presentaron proporciones menores, aunque su importancia varió según la agresión. Por ejemplo, Facebook fue el medio más frecuente en la publicación o venta de imágenes sexuales y en el rastreo de cuentas. WhatsApp encabezó los mensajes ofensivos, las propuestas sexuales y las amenazas de divulgar información para extorsionar.

Seis de cada diez desconocen al agresor

El anonimato continúa como uno de los principales obstáculos. El 61.1% de las víctimas no conocía la identidad de quien las acosó; 24.2% identificó a una persona conocida y 14.7% recibió agresiones tanto de personas conocidas como desconocidas.

Entre quienes pudieron reconocer el sexo de la persona agresora, 57.2% de las mujeres señaló que el ataque provino exclusivamente de hombres. En el caso de las víctimas masculinas, 61.1% identificó también a uno o varios hombres como responsables.

La relación entre víctimas y agresores resulta especialmente relevante entre menores. De las personas de 12 a 17 años que sufrieron ciberacoso, 63.2% indicó que quien cometió la agresión pertenecía al mismo grupo de edad. El dato muestra que una parte importante del problema ocurre entre pares y puede prolongar en internet conflictos escolares, sociales o personales.

Enojo, desconfianza y estrés

El ciberacoso no queda limitado a la pantalla. El 57.0% de las víctimas sintió enojo, 35.8% experimentó desconfianza y 29.4% reportó estrés.

Las mujeres presentaron mayores niveles de miedo, inseguridad, frustración, nervios y afectación emocional. El miedo alcanzó 34.6% entre ellas y 14.9% entre los hombres; el estrés, 31.7 y 26.6%, respectivamente.

También se registraron problemas familiares o de pareja, daños a la imagen personal, escolar o profesional, pérdida de dinero e incluso pérdida del trabajo. Aunque estos efectos aparecieron en proporciones menores, muestran que una agresión digital puede trasladarse rápidamente a la vida laboral, académica y familiar.

Bloquear es la reacción más común

La respuesta principal fue bloquear a la persona, cuenta, número telefónico o página. Así actuó 73.2% de las mujeres y 58.1% de los hombres.

Otra parte decidió ignorar o no contestar: 16.6% de las mujeres y 21.7% de los hombres. Sólo 12.8% de ellas y 10.2% de ellos eligió la categoría que reúne denuncias ante el Ministerio Público, una fiscalía estatal o el proveedor del servicio. El reporte directo ante la policía fue todavía menor, con 2.5 y 1.8%, respectivamente.

Bloquear puede detener el contacto inmediato, pero no sustituye la conservación de pruebas ni la denuncia cuando existen amenazas, extorsión, persecución, suplantación, difusión de información privada o contenido sexual sin consentimiento.

Qué hacer ante una agresión digital

La primera medida consiste en guardar evidencias antes de eliminar mensajes o cerrar cuentas. Conviene conservar capturas completas, direcciones de perfiles, números telefónicos, fechas, archivos, enlaces y cualquier información que permita reconstruir lo ocurrido.

Después se puede reportar el contenido dentro de la plataforma, bloquear a la persona y cambiar contraseñas. También resulta recomendable activar la verificación en dos pasos, revisar sesiones abiertas y evitar responder o confrontar cuando exista riesgo de que la agresión escale.

La Guardia Nacional brinda orientación sobre ciberdelitos mediante el número 088. En una emergencia o ante amenazas inmediatas debe llamarse al 911. Las víctimas también pueden acudir al Ministerio Público o a la fiscalía de su entidad. Cuando el caso involucra a niñas, niños o adolescentes, UNICEF recomienda contactar además a la Procuraduría de Protección correspondiente.

La Policía Cibernética de la Ciudad de México recibe reportes en el teléfono 55 5242 5100, extensión 5086, y en el correo policia.cibernetica@ssc.cdmx.gob.mx. En el resto del país deben consultarse los canales de la policía cibernética o fiscalía estatal.

No todo ciberacoso recibe igual sanción

El MOCIBA emplea una categoría estadística amplia, por lo que no todas las situaciones medidas constituyen automáticamente el mismo delito. La clasificación jurídica depende de la conducta, el daño, la edad de las personas involucradas y la legislación aplicable en cada entidad.

Las reformas conocidas como Ley Olimpia reconocieron la violencia digital y establecieron mecanismos contra la difusión de contenido íntimo sexual sin consentimiento. El Código Penal Federal sanciona la violación a la intimidad sexual con penas de tres a seis años de prisión y multas de 500 a 1,000 Unidades de Medida y Actualización, sin perjuicio de las disposiciones locales y de las normas especiales para proteger a menores de edad.

El ciberacoso en México permanece como una forma extendida de violencia que afecta a personas de todas las edades, pero golpea con mayor intensidad a mujeres jóvenes. Reconocer las señales, proteger la evidencia, pedir apoyo y activar las rutas institucionales puede impedir que una agresión aparentemente aislada se convierta en una amenaza persistente.