La firma Tramontina inaugura planta en el Estado de México para fortalecer su producción regional, impulsar el nearshoring y optimizar su cadena de suministro.
Apuesta industrial con visión regional
La firma brasileña Tramontina, con casi 115 años de trayectoria, inauguró su primera planta de producción en México, ubicada en Lerma, Estado de México, como parte de su estrategia para fortalecer su presencia en América del Norte y responder a los cambios en el comercio global.
La nueva instalación, denominada Tramontina Cookware Norteamérica, marca un cambio relevante en el modelo operativo de la compañía, que durante décadas abasteció al mercado mexicano exclusivamente desde Brasil. Con esta apertura, la empresa busca reducir la dependencia de cadenas logísticas internacionales y acercar la manufactura a sus principales mercados.
Nearshoring y resiliencia operativa
El proyecto responde directamente al fenómeno del nearshoring, que ha ganado impulso en los últimos años ante la necesidad de acortar cadenas de suministro y mejorar la capacidad de respuesta ante disrupciones globales.

Adilson Formentini, director general de Tramontina en México, explicó que esta decisión permite a la compañía operar con mayor agilidad y consolidarse como una marca global con producción más cercana a sus consumidores.
“La decisión estratégica se alinea con nuestra visión de adaptar la cadena de suministro al nearshoring, acercando la producción a mercados clave como México y Estados Unidos”, señaló.
Tecnología, automatización y calidad
La planta fue concebida como un centro industrial de última generación, con integración de tecnologías propias de la Industria 4.0. Entre sus capacidades destacan sistemas de monitoreo en tiempo real, análisis de datos y mantenimiento predictivo.

Marcos Grespan, responsable de la operación industrial, detalló que estos sistemas permitirán optimizar procesos clave como el moldeo de aluminio y la aplicación del recubrimiento antiadherente Starflon, una de las tecnologías distintivas de la marca.
El objetivo, añadió, es garantizar altos estándares de calidad, reducir desperdicios y mejorar la eficiencia energética en cada etapa del proceso productivo.
México como nodo estratégico
La elección de México como sede industrial no fue casual. La compañía evaluó factores como la ubicación geográfica, la conectividad logística, la integración comercial con Estados Unidos y la disponibilidad de talento especializado.
Este posicionamiento permite a Tramontina operar con cadenas de suministro más cortas y eficientes, además de facilitar su expansión futura en la región.
La infraestructura de la planta también fue diseñada con flexibilidad, lo que permitirá incorporar nuevas líneas de producción conforme crezca la demanda.
Sostenibilidad y cumplimiento normativo
Otro de los ejes del proyecto es la sostenibilidad. La planta opera bajo estándares internacionales en materia ambiental y de seguridad, con sistemas para el tratamiento y reutilización de agua, así como programas de gestión de residuos enfocados en el reciclaje.
Además, se contemplan esquemas de eficiencia energética y la posible integración de energías renovables, en línea con las políticas corporativas de la empresa.
Paso clave en su expansión global

Para Eduardo Scomazzon, presidente del consejo de administración de Tramontina, la apertura de esta planta representa más que una expansión industrial: es una apuesta estratégica de largo plazo.
“La nueva planta en México es un símbolo de nuestro compromiso con la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo comunitario”, afirmó.
Con esta inversión, la empresa consolida una estructura productiva más diversificada y refuerza su presencia en uno de sus mercados más importantes, alineando su crecimiento con las nuevas dinámicas del comercio internacional.
