El nuevo drama de Saeed Roustaee llega a México con una mirada intensa sobre duelo, patriarcado y búsqueda de justicia en Irán.
Una madre frente al peso del sistema
Ella y su hijo no mira la maternidad como refugio idealizado, sino como una zona de resistencia. La nueva película de Saeed Roustaee, cineasta iraní reconocido por su mirada social áspera y frontal, llega a los cines mexicanos este 14 de mayo bajo el sello de Zima Entertainment, después de su paso por la Competencia Oficial del Festival de Cannes 2025.
La historia sigue a Mahnaz, una enfermera viuda de 40 años que intenta sostener una vida que ya venía cargada de tensiones. Trabaja, cría a dos hijos y prepara su boda con Hamid, su nueva pareja. Pero la suspensión escolar de su hijo Aliyar abre una grieta familiar que pronto se vuelve mucho más profunda. Una tragedia cambia el centro del relato y obliga a Mahnaz a enfrentar pérdida, traición y una búsqueda de justicia que la deja prácticamente sola frente a las estructuras que debían protegerla.
Irán entre tradición, control y vida cotidiana
El interés de la película no está sólo en el drama familiar, sino en el modo en que ese drama revela una sociedad atravesada por normas rígidas. Roustaee construye una historia donde las decisiones íntimas —casarse, criar, trabajar, callar o reclamar— nunca son del todo privadas. En el mundo de Mahnaz, cada paso queda condicionado por la familia, el juicio social, las instituciones y una lógica patriarcal que castiga con dureza a las mujeres cuando intentan tomar el control de su propia vida.
Por eso, Ella y su hijo funciona como una tragedia moderna. No necesita convertir a su protagonista en heroína convencional. La coloca en una cadena de presiones reconocibles: el empleo que debe conservar, los hijos que debe cuidar, la pareja que no necesariamente la acompaña, la comunidad que observa y el sistema que le exige soportar más de lo razonable.
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La evolución femenina en el cine de Roustaee
La película dialoga con obras anteriores de Saeed Roustaee, especialmente Life and a Day y Leila’s Brothers. En esas historias, las mujeres también ocupaban el centro emocional de familias fracturadas por la pobreza, la autoridad masculina y las expectativas sociales. Sin embargo, en Ella y su hijo la protagonista aparece con una autonomía más dolorosa: no espera que un hombre le resuelva el conflicto ni que el entorno le conceda una salida limpia.
El propio director ha explicado que sus protagonistas femeninas han ganado independencia con el paso de sus películas. En Mahnaz, esa independencia no aparece como triunfo luminoso, sino como una forma de conciencia. La mujer comprende que nadie cargará por ella el peso de la tragedia, y esa certeza la empuja a actuar.
Parinaz Izadyar, el centro emocional
La fuerza de la cinta descansa en buena medida en Parinaz Izadyar, actriz iraní conocida por su trabajo en dramas de alta intensidad emocional. Su interpretación evita el melodrama fácil: muestra a una mujer agotada, contenida, furiosa y vulnerable sin convertirla en símbolo plano. Mahnaz no representa “a todas las mujeres”, pero su historia permite leer muchas violencias que atraviesan la vida femenina en contextos donde la autonomía se negocia bajo vigilancia constante.
A su lado aparece Payman Maadi, actor, guionista y director reconocido internacionalmente, quien interpreta a Hamid. Su presencia aporta ambigüedad al conflicto: no se trata sólo de un villano evidente, sino de un personaje inscrito en una cultura donde los privilegios masculinos operan con naturalidad, incluso cuando se disfrazan de afecto, protección o conveniencia familiar.
Cannes, prestigio y verificación del recorrido
Ella y su hijo, cuyo título internacional es Woman and Child y cuyo título original es Zan o bacheh, formó parte de la Competencia Oficial del Festival de Cannes 2025. Esa selección colocó de nuevo a Roustaee en una vitrina mundial, tres años después de Leila’s Brothers, película que también compitió en Cannes y que le trajo consecuencias políticas en Irán.
En la verificación de datos, la cinta aparece oficialmente como competidora por la Palma de Oro en 2025. Sin embargo, el premio FIPRESCI de la Competencia Oficial de Cannes 2025 fue otorgado a The Secret Agent, de Kleber Mendonça Filho. Por esa razón, el reconocimiento FIPRESCI no se incorpora aquí como premio ganado por Ella y su hijo.
Crear cine bajo presión
El regreso de Saeed Roustaee a Cannes también cargó una dimensión política. Tras presentar Leila’s Brothers en 2022, el director enfrentó una sentencia de seis meses de prisión, suspendida en su mayor parte, por exhibir la película sin autorización de las autoridades iraníes. Ese antecedente volvió más complejo el estreno internacional de Ella y su hijo, una obra filmada dentro de Irán y bajo las restricciones propias de un entorno donde la creación artística se mantiene bajo observación.
La paradoja es evidente: Roustaee trabaja desde dentro del sistema que critica. Su cine no grita desde la distancia; examina el daño desde la vida diaria, desde casas, hospitales, escuelas, ceremonias familiares y silencios incómodos. Ahí radica parte de su fuerza: sus personajes no viven la opresión como discurso abstracto, sino como una suma de pequeñas decisiones que terminan por cerrarles el paso.
Un estreno para mirar más allá del drama
Con 131 minutos de duración, Ella y su hijo apuesta por una narración de largo aliento. No busca comodidad ni resolución sencilla. Su potencia está en mirar de frente cómo una tragedia privada puede revelar un orden social entero.
Para el público mexicano, el estreno ofrece una oportunidad de acercarse al cine iraní contemporáneo desde una historia intensa, emocional y políticamente cargada, pero narrada desde lo humano. La película no necesita explicar todo sobre Irán para conmover; basta con observar a Mahnaz intentando sostener lo que queda de su vida para entender que, a veces, la justicia empieza como una forma desesperada de no rendirse.
